Encontrados 4366 resultados para: Siervos De Dios
¿Hay sobre la tierra un pueblo como tu pueblo, Israel, al que Dios mismo vino a rescatarlo para hacerlo su pueblo, para hacerlo famoso, para hacer en su favor terribles y grandes prodigios y expulsar a las naciones delante de tu pueblo al que rescataste de la esclavitud de Egipto? (I Crónicas 17, 21)
Has afirmado a tu pueblo Israel como pueblo tuyo para siempre, y tú, Señor, te has hecho su Dios. (I Crónicas 17, 22)
Que tu nombre sea siempre engrandecido y que digan: El Señor todopoderoso es el Dios de Israel. Que la casa de David, tu siervo, sea estable en tu presencia, (I Crónicas 17, 24)
pues tú mismo, Dios mío, has prometido a tu siervo que le edificarás una casa; por eso se ha atrevido a dirigirte esta súplica. (I Crónicas 17, 25)
Sí, Señor, tú eres Dios y has hecho a tu siervo esta gran promesa; (I Crónicas 17, 26)
David se dijo: "Yo trataré con benevolencia a Janún, como su padre me trató a mí". David le envió una embajada de pésame por la muerte de su padre. Pero cuando los siervos de David llegaron a la tierra de los amonitas, (I Crónicas 19, 2)
Entonces Janún agarró a los siervos de David, los afeitó, les cortó los vestidos por la mitad a la altura de las nalgas y los despachó. (I Crónicas 19, 4)
¡Ánimo!, luchemos valientemente por nuestro pueblo y por las ciudades de nuestro Dios. Que el Señor haga lo que bien le parezca". (I Crónicas 19, 13)
Dios vio con malos ojos el censo y castigó a Israel. (I Crónicas 21, 7)
David dijo entonces a Dios: "He cometido un gran pecado. Perdona el pecado de tu siervo, pues he obrado como un insensato". (I Crónicas 21, 8)
David dijo a Gad: "Me veo en gran aprieto. Pongámonos en manos de Dios, porque es grande su misericordia, antes de caer en manos de los hombres". (I Crónicas 21, 13)
y David dijo a Dios: "¿No soy yo quien ordenó el censo del pueblo? Yo soy quien ha pecado y ha obrado mal; pero estos otros, el rebaño, ¿qué han hecho? Señor, Dios mío, que tu mano caiga sobre mí y mi familia, pero que el pueblo se vea libre del castigo". (I Crónicas 21, 17)