Mosaico decorativo

Encontrados 478 resultados para: Sem

  • Ajiezer, el jefe; Joás, hijo de Semaá, de Guibeá; Yeziel y Pélet, hijo de Azmávet; Beracá y Jehú, de Anatot; (I Crónicas 12, 3)

  • Eluzay, Yerimot, Bealías, Semarías, Sefatías, de Jarif; (I Crónicas 12, 6)

  • También algunos gaditas se unieron a David cuando estaba en el refugio del desierto. Eran hombres valerosos, hombres guerreros, prontos al combate, hábiles en el manejo del escudo y de la lanza, semejantes a leones y ligeros como las gacelas de los montes. (I Crónicas 12, 9)

  • hijos de Elisafán: Semayas, el jefe, y sus 200 hermanos; (I Crónicas 15, 8)

  • David llamó aparte a los sacerdotes Sadoc y Abiatar, a los levitas Uriel, Asayas, Joel, Semayas, Eliel y Aminadab, (I Crónicas 15, 11)

  • Después de ellos, en segundo lugar, estaban sus hermanos: Zacarías, Yaziel, Semiramot, Yejiel, Uní, Eliab, Benayas, Maaseyas, Matatías, Eliflehú, Micneyas, Obededón y Yeiel, porteros; (I Crónicas 15, 18)

  • Zacarías, Uziel, Semiramot, Yejiel, Uní, Eliab, Maaseyas y Benayas tocaban arpas; (I Crónicas 15, 20)

  • Asaf era el jefe; Zacarías, el segundo; seguían Uziel, Semiramot, Yejiel, Matatías, Eliab, Benayas, Obededón y Yeiel; éstos tocaban la lira y la cítara, mientras Asaf sonaba los címbalos. (I Crónicas 16, 5)

  • Semayas, hijo de Natanael, un escriba levita, los registró en presencia del rey, de los jefes, del sacerdote Sadoc, de Ajimélec, hijo de Abiatar, y de los jefes de familias de sacerdotes y levitas: se sacaban alternativamente por suerte dos familias de los hijos de Eleazar y una familia de los hijos de Itamar. (I Crónicas 24, 6)

  • Hijos de Obededón: Semayas, el primogénito; Yehozabad, el segundo; Yoaj, el tercero; Sacar, el cuarto; Natanael, el quinto; (I Crónicas 26, 4)

  • Su hijo Semayas tuvo hijos que tuvieron autoridad en sus casas patriarcales porque eran hombres valerosos. (I Crónicas 26, 6)

  • Hijos de Semayas: Otní, Rafael, Obed, Elzabad y sus hermanos, los valerosos Elihú y Samaquías. (I Crónicas 26, 7)


“Não se desencoraje se você precisa trabalhar muito para colher pouco. Se você pensasse em quanto uma só alma custou a Jesus, você nunca reclamaria!” São Padre Pio de Pietrelcina