Mosaico decorativo

Encontrados 466 resultados para: Segundo Libro De Samuel

  • el segundo, Kilab, de Abigaíl, mujer de Nabal del Carmelo; el tercero, Absalón, hijo de Macá, la hija de Talmay, rey de Guesur; (II Samuel 3, 3)

  • En segundo lugar, ¿a quién me pongo a servir? ¿No es a su hijo? Como estuve al servicio de tu padre, así estaré a tu servicio". (II Samuel 16, 19)

  • David dirigió al Señor este cántico, cuando le libró de todos sus enemigos y de Saúl: (II Samuel 22, 1)

  • Me libró de un adversario poderoso, de enemigos más potentes que yo. (II Samuel 22, 18)

  • Él me agarró, me puso a salvo; me libró, porque me amaba. (II Samuel 22, 20)

  • El año cuatrocientos ochenta de la salida de los israelitas de Egipto, el cuarto año de reinado de Salomón sobre Israel, en el segundo mes, el mes de ziv, Salomón comenzó a construir el templo del Señor. (I Reyes 6, 1)

  • El resto de la historia de Salomón, todo lo que hizo, y su sabiduría, está escrito en el libro de los hechos de Salomón. (I Reyes 11, 41)

  • El resto de la historia de Jeroboán, las guerras que hizo y cómo reinó, está escrito en el libro de los anales de los reyes de Israel. (I Reyes 14, 19)

  • El resto de la historia de Roboán y todo lo que hizo está escrito en el libro de los anales de los reyes de Judá. (I Reyes 14, 29)

  • El resto de la historia de Abías y todo lo que hizo está escrito en el libro de los anales de los reyes de Judá. (I Reyes 15, 6)

  • El resto de la historia de Asá, todas sus proezas y todo lo que hizo, las ciudades que edificó, está escrito en el libro de los anales de los reyes de Judá. Únicamente que, en su vejez, estuvo enfermo de los pies. (I Reyes 15, 23)

  • Nadab, hijo de Jeroboán, subió al trono de Israel el año segundo de Asá, rey de Judá, y reinó sobre Israel dos años. (I Reyes 15, 25)


“O sábio elogia a mulher forte dizendo: os seu dedos manejaram o fuso. A roca é o alvo dos seus desejos. Fie, portanto, cada dia um pouco. Puxe fio a fio até a execução e, infalivelmente, você chegará ao fim. Mas não tenha pressa, pois senão você poderá misturar o fio com os nós e embaraçar tudo.” São Padre Pio de Pietrelcina