Encontrados 3535 resultados para: Sal
Os saludan todos los hermanos. Saludaos unos a otros con el abrazo de la paz. (I Corintios 16, 20)
El saludo es de mi mano: Pablo. (I Corintios 16, 21)
Si tenemos que sufrir, es para vuestro consuelo y salvación. Si somos consolados, es para que vosotros también lo seáis y tengáis ánimos para soportar con paciencia los sufrimientos que nosotros pasamos. (II Corintios 1, 6)
Él nos ha marcado con su sello y ha puesto en nuestros corazones el Espíritu como prenda de salvación. (II Corintios 1, 22)
Porque somos el perfume que Cristo ofrece a Dios, tanto para los que se salvan como para los que se pierden: (II Corintios 2, 15)
Si el ministerio de condenación fue glorioso, mucho más lo será el ministerio de salvación. (II Corintios 3, 9)
Pero estamos seguros, y preferimos salir de este cuerpo para vivir junto al Señor. (II Corintios 5, 8)
Porque él dice: En el tiempo propicio te escuché y en el día de la salvación te ayudé. Ahora es el tiempo propicio, ahora es el día de la salvación. (II Corintios 6, 2)
Por esto: Salid y separaos de ellos -dice el Señor-; no toquéis nada impuro, y yo os recibiré; (II Corintios 6, 17)
La tristeza querida por Dios produce un arrepentimiento salvador, de la que no hay que lamentarse, mientras que la tristeza producida por el mundo engendra la muerte. (II Corintios 7, 10)
Sobresalís en todo: en fe, en elocuencia, en ciencia, en vuestra preocupación por todo y en vuestro amor para conmigo; sobresalid también en esta obra de caridad. (II Corintios 8, 7)
¿Acaso cometí un pecado porque me humillé a mí mismo para ensalzaros a vosotros, predicándoos de balde el evangelio de Dios? (II Corintios 11, 7)