Encontrados 3535 resultados para: Sal
Judas habló así a los suyos: "Ceñíos las armas, sed fuertes y disponeos a asaltar mañana a estas gentes reunidas contra nosotros para destruirnos a nosotros y al templo. (I Macabeos 3, 58)
Judas lo supo, y se puso también en marcha con los más valientes para asaltar al ejército real, que estaba en Emaús, (I Macabeos 4, 3)
Recordad cómo nuestros padres fueron salvados en el mar Rojo cuando los perseguía el Faraón con su ejército. (I Macabeos 4, 9)
Conocerán entonces todas las naciones que hay quien libra y salva a Israel". (I Macabeos 4, 11)
salieron del campamento para comenzar la batalla. Los de Judas tocaron las trompetas, (I Macabeos 4, 13)
Los extranjeros que se salvaron comunicaron lo sucedido a Lisias, (I Macabeos 4, 26)
que quedó consternado y abatido, pues las cosas en Israel no le habían salido como él quería y como le había ordenado el rey. (I Macabeos 4, 27)
Llegaron a Idumea y acamparon cerca de Bet Sur. Judas les salió al encuentro con diez mil hombres. (I Macabeos 4, 29)
A la vista de un ejército tan temible, oró así: "Bendito seas tú, oh Salvador de Israel, que quebrantaste la fortaleza de un gigante por medio de tu siervo David y entregaste el ejército de los filisteos a Jonatán, hijo de Saúl, y a su escudero. (I Macabeos 4, 30)
Les salieron al encuentro los nabateos, que los recibieron amistosamente y les narraron lo sucedido a los hebreos en Galaad, (I Macabeos 5, 25)
Refirieron también que había prisioneros en otras ciudades de Galaad y que habían decidido asaltar al día siguiente las fortalezas, tomarlas y exterminarlos a todos en un solo día. (I Macabeos 5, 27)
Judas, viendo que el asalto había comenzado y que el fragor de la batalla, unido al son de las trompetas, llegaba al cielo, (I Macabeos 5, 31)