Encontrados 586 resultados para: Sabiduría Del Mundo
eres tú, oh rey, que te has hecho grande y poderoso, tanto que tu grandeza ha crecido y ha llegado hasta el cielo y tu poder hasta los confines del mundo. (Daniel 4, 19)
Hay en tu reino un hombre en quien mora el espíritu del Dios santo. Ya en tiempo de tu padre demostró tener una intuición, una inteligencia y una sabiduría semejante a la de los dioses, tanto que el rey Nabucodonosor, tu padre, le nombró jefe de los magos, los adivinos, los caldeos y los astrólogos. (Daniel 5, 11)
He oído decir que tú posees el espíritu de Dios y que tienes una intuición, una inteligencia y una sabiduría extraordinarias. (Daniel 5, 14)
Él me respondió: La cuarta bestia significa que vendrá al mundo un cuarto reino, distinto de los otros, el cual devorará toda la tierra, la pisoteará, y la triturará. (Daniel 7, 23)
Los montes tiemblan ante él y las colinas se estremecen; ante él se disuelve la tierra, el mundo y los que en él habitan. (Nahún 1, 5)
Que todo el mundo calle ante el Señor, porque se levanta de su santa morada. (Zacarías 2, 17)
Esto dice el Señor todopoderoso: "En aquellos días diez hombres de todas las lenguas del mundo agarrarán a un judío de la orla de su vestido y le dirán: Dejadnos ir con vosotros, pues hemos oído que Dios está con vosotros". (Zacarías 8, 23)
De nuevo el diablo lo llevó a un monte muy alto, le mostró todos los reinos del mundo y su esplendor, (Mateo 4, 8)
"Vosotros sois la luz del mundo. Una ciudad situada en la cima de un monte no puede ocultarse. (Mateo 5, 14)
"Cuando recéis, no seáis como los hipócritas, que prefieren rezar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas para que los vea todo el mundo. Os aseguro que ya recibieron su recompensa. (Mateo 6, 5)
"No penséis que he venido a traer la paz al mundo; no he venido a traer paz, sino espada. (Mateo 10, 34)
Ha venido el hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: Éste es un comilón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores. Pero la sabiduría ha sido justificada con sus obras". (Mateo 11, 19)