Encontrados 355 resultados para: Rey De Los Judíos
Timoteo vino a caer en manos de las tropas de Dositeo y Sosípatro. Pedía con gran astucia que le perdonasen la vida, pues estaban en sus manos los padres y hermanos de muchos judíos, los cuales no serían perdonados si le mataban a él. (II Macabeos 12, 24)
Pero los judíos que vivían allí dieron garantías de la simpatía de los escitopolitanos para con los judíos y de que, en los días de desgracia, habían tenido con ellos muchas deferencias. (II Macabeos 12, 30)
Se entabló la batalla y cayeron algunos de la parte de los judíos. (II Macabeos 12, 34)
Bajo la túnica de cada uno de los muertos encontraron objetos consagrados a los ídolos de Yamnia, prohibidos por la ley a los judíos. Entonces todos comprendieron que habían muerto por esto. (II Macabeos 12, 40)
El rey venía con el corazón lleno de propósitos salvajes, dispuesto a tratar a los judíos peor que su padre. (II Macabeos 13, 9)
El rey, al ver la valentía de los judíos, procuraba tantear las fortalezas, valiéndose de estratagemas. (II Macabeos 13, 18)
Llegó ante Betsur, plaza bien guarnecida por los judíos; la atacó, pero fue rechazado y vencido. (II Macabeos 13, 19)
Tuvo noticia de que Filipo, a quien había dejado al frente del reino en su ausencia, se había sublevado, y quedó consternado. Pidió la paz a los judíos y juró acceder a sus justas peticiones. Se reconcilió con ellos, ofreció sacrificios, llenó de honores el templo y lo trató con benevolencia. (II Macabeos 13, 23)
Pero encontró ocasión propicia para su astucia cuando Demetrio le llamó al consejo y le preguntó en qué disposición y voluntad se encontraban los judíos; él respondió: (II Macabeos 14, 5)
"La secta de los judíos llamada asideos, cuyo caudillo es Judas Macabeo, fomenta guerras y sediciones y no deja al reino vivir en paz. (II Macabeos 14, 6)
Los gentiles, que habían huido de Judea por temor a Judas, se agregaron en grandes grupos a Nicanor, pensando que las desgracias y las desventuras de los judíos serían su propia fortuna. (II Macabeos 14, 14)
Cuando los judíos se enteraron de la venida de Nicanor y de la invasión de los gentiles, se cubrieron de polvo y oraron a Dios, que había establecido su pueblo para siempre y protegido constantemente su heredad con milagros manifiestos. (II Macabeos 14, 15)