Encontrados 542 resultados para: Rat
El Señor dijo a Moisés: "Prepárate dos tablas de piedra, como las primeras que tú rompiste; voy a escribir en ellas las palabras de las otras. (Exodo 34, 1)
Cuando alguien quiera ofrecer un sacrificio de reconciliación, si se trata de ganado mayor, ofrecerá delante del Señor una res sin defecto, macho o hembra. (Levítico 3, 1)
Cuando su ofrenda al Señor sea un sacrificio de reconciliación, si se trata de ganado menor, ofrecerá una res sin defecto, macho o hembra. (Levítico 3, 6)
Si se come al tercer día la carne del sacrificio de reconciliación, el oferente no será grato; su ofrenda no será tenida en cuenta, y el que haya comido de ella llevará el peso de su falta. (Levítico 7, 18)
Entre los reptiles tendréis por impuros los siguientes: la comadreja, el ratón y la tortuga en todas sus especies; (Levítico 11, 29)
Cualquier objeto sobre el que caigan los cadáveres de estos animales quedará impuro; horno y hornillo serán destruidos, porque son impuros, y como tales deben ser tratados. (Levítico 11, 35)
Al séptimo día lo volverá a examinar; si ve que la llaga ha perdido brillo y no se ha extendido por la piel, el sacerdote lo declarará puro: se trata de una pústula. Lavará sus vestidos y quedará puro. (Levítico 13, 6)
lo examinará, y, una vez que haya constatado el crecimiento de la pústula, lo declarará impuro, pues se trata de lepra. (Levítico 13, 8)
se trata de lepra crónica en la piel. El sacerdote lo declarará impuro sin necesidad de aislarlo, porque sin duda alguna es impuro. (Levítico 13, 11)
Pero si la mancha sigue en el mismo sitio sin extenderse y ha perdido su color, es simplemente la inflamación de la quemadura. El sacerdote lo declarará puro, porque se trata de la cicatriz de la quemadura". (Levítico 13, 28)
el sacerdote las examinará; si las manchas que hay sobre la piel son de un color blancuzco, se trata de eczema que ha brotado en la piel; el enfermo es puro". (Levítico 13, 39)
"Si a uno se le cae el pelo de la cabeza, se trata simplemente de calvicie, y es puro. (Levítico 13, 40)