Encontrados 1774 resultados para: Pueblo Judío
Pero no se les busca para consejeros del pueblo, ni en la asamblea destacan, ni se sientan en la silla del juez, porque no entienden de justicia y derecho. (Eclesiástico 38, 33)
de un delito ante el juez y el magistrado, y de la injusticia ante la asamblea y el pueblo; (Eclesiástico 41, 18)
Sobre la hija indócil ten estrecha vigilancia, si no quieres ser la irrisión de tus enemigos, el comentario de la ciudad y de los corrillos del pueblo, y la vergüenza ante toda la gente. (Eclesiástico 42, 11)
Por sus palabras hizo cesar los prodigios, lo glorificó ante los reyes, le dio mandamientos para su pueblo y le hizo ver toda su gloria. (Eclesiástico 45, 3)
Estableció con él un pacto eterno, y le dio el sacerdocio del pueblo; le honró con ricos ornamentos y le ciñó con túnica de gloria. (Eclesiástico 45, 7)
Le rodeó de granadas y muchas campanillas de oro, para que retiñesen al caminar y dejaran oír su tintineo en el templo, en memorial para los hijos de su pueblo. (Eclesiástico 45, 9)
Moisés lo consagró y lo ungió con óleo santo. Fue para él un pacto eterno y para su descendencia cuanto durara el cielo, para servir al Señor, ejercer el sacerdocio y bendecir al pueblo en su nombre. (Eclesiástico 45, 15)
Lo escogió entre todos lo vivientes para ofrecer el sacrificio al Señor; el incienso y el perfume en memorial, para hacer el rito de absolución sobre el pueblo. (Eclesiástico 45, 16)
Pero en la tierra escogida no tuvo él herencia, ni parte en medio del pueblo, porque el Señor fue su porción y su herencia. (Eclesiástico 45, 22)
Y Fineés, el hijo de Eleazar, fue el tercero en dignidad, por haber mostrado celo en el temor del Señor y haberse mantenido firme cuando la revuelta del pueblo con noble coraje; él fue quien obtuvo así el perdón para Israel. (Eclesiástico 45, 23)
Por eso se estableció con él un pacto de paz haciéndolo jefe del santuario del pueblo, de suerte que a él y a su descendencia pertenece la dignidad del sacerdocio por los siglos. (Eclesiástico 45, 24)
Dios os dé sabiduría en vuestro corazón para juzgar con justicia a su pueblo, para que sus bondades no terminen y su gloria perdure de generación en generación. (Eclesiástico 45, 26)