Encontrados 473 resultados para: Pecado De Relaciones
Nadie tomará la mujer de su padre ni tendrá relaciones sexuales con ella. (Deuteronomio 23, 1)
Cuando hayas hecho un voto al Señor, tu Dios, no tardes en cumplirlo, porque él te pedirá cuenta, y te harás reo de pecado. (Deuteronomio 23, 22)
Los padres no morirán por culpa de sus hijos, ni los hijos por la de sus padres; cada uno morirá por su propio pecado. (Deuteronomio 24, 16)
Israel ha pecado, ha violado la alianza que hice con ellos; han tomado cosas que estaban consagradas al exterminio, han robado, han mentido y las han escondido entre sus enseres. (Josué 7, 11)
Acán respondió a Josué: "Es cierto, he pecado contra el Señor, Dios de Israel. He hecho esto y esto. (Josué 7, 20)
Cuando Acán, hijo de Zéraj, cometió una infidelidad contra lo consagrado al exterminio, ¿no cayó la ira del Señor sobre toda la comunidad de Israel, aunque era un hombre solo? No murió él solo por su pecado". (Josué 22, 20)
sino para que sirva de testimonio entre nosotros y vosotros y entre nuestros descendientes después de nosotros, de que damos culto al Señor con nuestros holocaustos y nuestros sacrificios por el pecado y de reconciliación; para que el día de mañana vuestros hijos no puedan decir de los nuestros: ¡No tenéis parte en el Señor! (Josué 22, 27)
Sísara huyó a pie hacia la tienda de Yael, mujer de Jéber, el quenita, porque había buenas relaciones entre Yabín, rey de Jasor, y la casa de Jéber, el quenita. (Jueces 4, 17)
Los israelitas clamaron al Señor: "Hemos pecado contra ti, porque hemos abandonado al Señor, nuestro Dios, para adorar a los Baales". (Jueces 10, 10)
Los israelitas respondieron al Señor: "¡Hemos pecado! Haz con nosotros lo que te parezca bien; pero, por favor, líbranos ahora". (Jueces 10, 15)
Pasados los dos meses, ella volvió a su padre, y éste cumplió con ella la promesa que había hecho. Ella no había tenido relaciones con ningún hombre; de aquí viene la costumbre de Israel (Jueces 11, 39)
El pecado de los jóvenes era muy grande ante el Señor, porque trataban con desprecio las ofrendas hechas al Señor. (I Samuel 2, 17)