Mosaico decorativo

Encontrados 1447 resultados para: Padre Nuestro

  • En su ancianidad ellas le desviaron el corazón hacia dioses extranjeros, de modo que su corazón no fue enteramente del Señor como lo fue el corazón de su padre David. (I Reyes 11, 4)

  • Salomón hizo así lo que es malo a los ojos del Señor, y no le fue fiel, como su padre David. (I Reyes 11, 6)

  • Sin embargo, en atención a tu padre David, no lo haré en tus días; se lo quitaré a tu hijo; (I Reyes 11, 12)

  • Pero Hadad, con algunos hombres de entre los servidores de su padre, huyó a Egipto. Hadad era entonces un muchacho. (I Reyes 11, 17)

  • El motivo de la sublevación fue éste. Salomón edificaba el terraplén y rellenaba el desnivel de la ciudad de su padre David. (I Reyes 11, 27)

  • Porque me ha abandonado a mí y ha adorado a Astarté, diosa de los sidonios; a Camós, dios de Moab, y a Milcón, dios de los amonitas, y no ha seguido mis caminos, haciendo lo que es recto a mis ojos, ni ha guardado mis leyes y mis mandamientos, como su padre David. (I Reyes 11, 33)

  • Descansó con sus padres, y fue sepultado en la ciudad de su padre David. Le sucedió en el trono su hijo Roboán. (I Reyes 11, 43)

  • "Tu padre nos ha puesto un yugo muy pesado. Alivia tú la dura servidumbre de tu padre y el pesado yugo que puso sobre nosotros, y te serviremos". (I Reyes 12, 4)

  • El rey Roboán pidió consejo a los ancianos que habían estado al servicio de su padre Salomón, mientras éste vivía: "¿Qué me aconsejáis responder a este pueblo?". (I Reyes 12, 6)

  • Les dijo: "¿Qué me aconsejáis responder a esta gente, que me ha hablado así: Aligéranos el yugo que tu padre puso sobre nosotros?". (I Reyes 12, 9)

  • Los jóvenes le respondieron: "A esa gente, que te ha hablado en esos términos, debes responder lo siguiente: Mi dedo meñique es más grueso que la cintura de mi padre. (I Reyes 12, 10)

  • Si mi padre os cargó un yugo pesado, yo lo haré más pesado todavía; si mi padre os castigó con azotes, yo os castigaré con latigazos". (I Reyes 12, 11)


"O amor e o temor devem sempre andar juntos. O temor sem amor torna-se covardia; o amor sem temor torna-se presunção." São Padre Pio de Pietrelcina