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mojará el índice de la mano derecha en el aceite que tiene en la palma de su mano izquierda y hará con él siete aspersiones delante del Señor. (Levítico 14, 16)
Con aceite del que le queda en la palma de la mano ungirá el lóbulo de la oreja derecha del que se purifica, el pulgar de su mano derecha y el dedo gordo de su pie derecho, encima de la sangre de la víctima de reparación. (Levítico 14, 17)
El aceite que le queda en la palma de la mano lo verterá sobre la cabeza del que se está purificando. De esta manera el sacerdote habrá cumplido sobre él el rito de absolución delante del Señor. (Levítico 14, 18)
El sacerdote ofrecerá entonces el sacrificio por el pecado y hará el rito de absolución sobre el que se está purificando de su impureza. A continuación inmolará el holocausto (Levítico 14, 19)
Si es pobre y no puede procurarse las víctimas ordinarias, tomará un solo cordero como sacrificio de reparación para el rito de presentación y para hacer sobre él el rito de absolución; cuatro kilos y medio de flor de harina amasada con aceite para ofrenda; medio litro de aceite; (Levítico 14, 21)
dos tórtolas o dos pichones, según sus posibilidades, uno para el sacrificio por el pecado y otro para el holocausto. (Levítico 14, 22)
Lo presentará al sacerdote el día octavo para su purificación a la entrada de la tienda de la reunión delante del Señor. (Levítico 14, 23)
El sacerdote tomará el cordero del sacrificio de reparación y el medio litro de aceite y los ofrecerá al Señor con el rito de presentación. (Levítico 14, 24)
Inmolará el cordero del sacrificio de reparación, tomará un poco de sangre y ungirá con ella el lóbulo de la oreja derecha, el pulgar de la mano derecha y el dedo gordo del pie derecho del que se está purificando. (Levítico 14, 25)
mojará el índice de la mano derecha en el aceite que tiene en la palma de su mano izquierda y hará con él siete aspersiones delante del Señor. (Levítico 14, 27)
Con aceite del que le queda en la palma de la mano izquierda le untará el lóbulo de la oreja derecha, el pulgar de la mano derecha y el dedo gordo del pie derecho en el mismo lugar en que puso la sangre del sacrificio de reparación. (Levítico 14, 28)
El aceite que le queda en la palma de la mano lo verterá sobre la cabeza del que se está purificando, haciendo sobre él el rito de absolución delante del Señor. (Levítico 14, 29)