Encontrados 716 resultados para: Nombre
El rey le dijo: "¿Cuántas veces voy a decir que no me digas más que la verdad en nombre del Señor?". (II Crónicas 18, 15)
y les dijo: "Mirad lo que hacéis, pues no juzgáis en lugar de los hombres sino en nombre del Señor, que está presente cuando vosotros sentenciáis. (II Crónicas 19, 6)
Ellos se establecieron en esta tierra, construyeron un templo a tu nombre y dijeron: (II Crónicas 20, 8)
Si nos sobreviene la desgracia, si la espada, el castigo, la peste o el hambre se abaten sobre nosotros, nos presentaremos en este templo delante de ti, porque en este santuario habita tu nombre, y en medio de nuestra angustia clamaremos a ti, y tú nos escucharás y nos salvarás. (II Crónicas 20, 9)
El cuarto día se reunieron en el valle de las Bendiciones para alabar al Señor. De ahí el nombre de "calle de las Bendiciones", que lleva hasta hoy. (II Crónicas 20, 26)
Levantó altares en el templo del Señor, del que el Señor había dicho: "En Jerusalén habitará mi nombre eternamente". (II Crónicas 33, 4)
Y hasta puso la imagen de Aserá en el templo del Señor, del que Dios había dicho a David y a Salomón, su hijo: "En este templo y en Jerusalén, elegida por mí entre todas las tribus de Israel, pondré mi nombre para siempre; (II Crónicas 33, 7)
El resto de la historia de Manasés, la oración que hizo a su Dios y las palabras de los profetas que le hablaron en nombre del Señor, Dios de Israel, están escritos en las crónicas de los reyes de Israel. (II Crónicas 33, 18)
Josías, sin embargo, no quiso ceder, e incluso se preparaba para atacarlo, sin dar oídos a lo que Necó decía en nombre de Dios. Avanzó y presentó batalla en el valle de Meguido. (II Crónicas 35, 22)
El rey de Egipto nombró a su hermano Eliaquín rey de Judá y Jerusalén y le cambió el nombre en Joaquín. A su hermano Joacaz lo llevó prisionero a Egipto. (II Crónicas 36, 4)
Hizo lo que es malo a los ojos del Señor, su Dios, y no quiso humillarse delante del profeta Jeremías, el cual hablaba en nombre del Señor. (II Crónicas 36, 12)
Se rebeló asimismo contra el rey Nabucodonosor, al cual había prestado juramento en el nombre de Dios. Fue terco y obstinado y no quiso convertirse al Señor, Dios de Israel. (II Crónicas 36, 13)