Mosaico decorativo

Encontrados 526 resultados para: Nada Me Faltará

  • El Señor está conmigo; de nada tengo miedo, ¿qué puede hacerme el hombre? (Salmos 118, 6)

  • Grande es la paz de los amantes de tu ley, nada los puede hacer caer. (Salmos 119, 165)

  • De nada os sirve levantaros pronto, acostaros tarde y comer el pan ganado con sudores, cuando Dios se lo da a sus amigos aunque duerman. (Salmos 127, 2)

  • reconstruir las murallas de Jerusalén, levantar un muro entre la ciudadela y la ciudad, para separar aquélla de ésta y aislarla, de modo que los de dentro no pudieran comprar ni vender nada. (I Macabeos 12, 36)

  • Simón le respondió: "No hemos ocupado tierra extranjera ni retenemos nada de nadie, sino la herencia de nuestros padres, que en un tiempo injustamente nos fue arrebatada por nuestros enemigos. (I Macabeos 15, 33)

  • Atenobio no le respondió nada, pero se volvió furioso al rey y le comunicó la respuesta y fastuosidad de Simón, con todo lo que había visto. El rey se enfureció. (I Macabeos 15, 36)

  • Como aquel que quiere preparar un banquete y contentar a otros se impone una tarea nada fácil, nosotros, para complacer a otros, soportaremos con gusto esta fatiga. (II Macabeos 2, 27)

  • Ni tenían en nada las glorias patrias, juzgando, en cambio, óptimas las glorias helénicas. (II Macabeos 4, 15)

  • Vino con las órdenes reales, pero no presentaba nada digno de un sumo sacerdote, sino pasiones de tirano cruel e instintos de bestia salvaje. (II Macabeos 4, 25)

  • Menelao, irritado, pidió a Andrónico que matara a Onías. Andrónico fue a ver a Onías, le dio la mano y le juró que no le haría nada; Onías no se fiaba, pero se dejó convencer y salió del lugar de asilo; inmediatamente Andrónico lo mató sin respetar la justicia. (II Macabeos 4, 34)

  • Te pido, hijo mío, que mires al cielo y a la tierra y a todo lo que hay en ella, que reconozcas que Dios lo hizo todo de la nada y que de la misma manera hizo el género humano. (II Macabeos 7, 28)

  • No se preocupaba para nada del temor de Dios, pagado y seguro como estaba con sus miríadas de soldados de infantería, sus millares de caballería y sus ochenta elefantes. (II Macabeos 11, 4)


"Não queremos aceitar o fato de que o sofrimento é necessário para nossa alma." São Padre Pio de Pietrelcina