Encontrados 666 resultados para: Mujer Virtuosa
El mensajero partió, se presentó a David y le comunicó todo lo que Joab le había ordenado. Entonces David montó en cólera contra Joab y dijo al mensajero: "¿Por qué os habéis acercado tanto a la ciudad para atacarla? ¿No sabíais que tiran desde lo alto de los muros? ¿Quién mató a Abimélec, hijo de Yerubaal? ¿No fue una mujer que tiró sobre él desde lo alto de los muros una rueda de molino y murió en Tebes? ¿Por qué os habéis acercado tanto a las murallas?". (II Samuel 11, 22)
Cuando la mujer de Urías supo que su esposo había muerto, le guardó luto. (II Samuel 11, 26)
Una vez terminado el luto, David mandó a buscarla, la llevó a su casa y la tomó por mujer. Ella dio a luz un hijo. Pero esto que hizo David desagradó al Señor. (II Samuel 11, 27)
Entonces, ¿por qué has despreciado al Señor haciendo lo que le desagrada? Mataste con la espada a Urías, el hitita, y tomaste por esposa a su mujer. Tú lo mataste con la espada de los amonitas. (II Samuel 12, 9)
Por eso, no se apartará nunca de tu casa la espada, por haberme despreciado y haber tomado por esposa a la mujer de Urías, el hitita. (II Samuel 12, 10)
El Señor hizo que el niño que la mujer de Urías había dado a David enfermara gravemente. (II Samuel 12, 15)
Después David consoló a Betsabé, su mujer; se unió a ella y le dio un hijo, al que llamó Salomón. El Señor lo amó, (II Samuel 12, 24)
Entonces Joab mandó a buscar a Técoa una mujer hábil y le dijo: "Finge que estás de luto y ponte vestidos de luto; no te perfumes, de modo que parezcas una mujer que, desde hace tiempo, lleva luto por un muerto. (II Samuel 14, 2)
La mujer de Técoa se presentó, pues, al rey, y se postró rostro en tierra. Después dijo: "¡Ayúdame, oh rey!". (II Samuel 14, 4)
El rey le dijo: "¿Qué tienes?". Ella respondió: "Soy una mujer viuda. Murió mi marido, (II Samuel 14, 5)
Él dijo a la mujer: "Vete a tu casa; yo daré las órdenes respecto a ti". (II Samuel 14, 8)
La mujer dijo al rey: "Que la culpa, oh rey mi señor, caiga sobre mí y sobre la casa de mi padre; que el rey y su trono sean inocentes". (II Samuel 14, 9)