Encontrados 1435 resultados para: Muerte De David
Ananías, Azarías, Misael, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo eternamente, porque nos ha salvado de la fosa, nos ha arrancado de la mano de la muerte, nos ha librado del horno de llama ardiente, de en medio del fuego nos libró. (Daniel 3, 88)
Al cabo de algunos años harán un pacto, y la hija del rey del sur se presentará al rey del norte para ejecutar los convenios; pero llegará a faltarle el apoyo de su padre y no subsistirá su descendencia; será entregada a la muerte ella y las personas de su séquito, con su padre y quien la sostenía. (Daniel 11, 6)
Entonces Susana gimiendo exclamó: "¡Ay, estoy en un gran aprieto! Si consiento, me espera la muerte; si no consiento, no escaparé de vuestras manos. (Daniel 13, 22)
Al día siguiente, cuando el pueblo se reunió en casa de su marido Joaquín, vinieron también los dos viejos malvados, decididos a hacerla condenar a muerte. (Daniel 13, 28)
pero no quiso decírnoslo. De todo esto nosotros somos testigos". La asamblea los creyó, como ancianos y jueces del pueblo que eran. Y la condenaron a muerte. (Daniel 13, 41)
Los condenaron a muerte, como prescribe la ley de Moisés, y así aquel día se salvó la sangre inocente. (Daniel 13, 62)
Después los israelitas volverán a buscar al Señor, su Dios, y a David, su rey, y acudirán con temor al Señor y a sus bienes en el tiempo futuro. (Oseas 3, 5)
¿Pero yo los libraré del poder del abismo; los salvaré del poder de la muerte? ¿Dónde están, muerte, tus estragos? ¿Dónde están, abismo, tus azotes? La compasión desaparece de mi vista. (Oseas 13, 14)
Los que cantan a gritos al son del arpa y se inventan, como David, instrumentos de música; (Amós 6, 5)
En aquel día levantaré la choza caída de David, repararé sus brechas, reedificaré sus ruinas y la reconstruiré como en otros tiempos, (Amós 9, 11)
Bajaba hasta las raíces de los montes. Yo ya me veía su eterno prisionero; pero tú, Señor, Dios mío, me salvaste de la muerte. (Jonás 2, 7)
Al salir el sol, Dios mandó un viento sofocante del este, y el sol abrasador caía sobre la cabeza de Jonás, el cual, a punto de desvanecerse, se deseaba la muerte y decía: "Más vale morir que vivir". (Jonás 4, 8)