Encontrados 2182 resultados para: Mar
por eso yo continuaré obrando maravillas, estupendas maravillas; entonces fracasará la sabiduría de sus sabios, y la inteligencia de sus inteligentes se eclipsará. (Isaías 29, 14)
Mirad, los héroes gritan fuera, los mensajeros de paz lloran amargamente. (Isaías 33, 7)
se han aflojado sus amarras, no sostienen ya el mástil, ni ondean las enseñas. (Isaías 33, 22)
Habrá allí un camino allanado, se le llamará la vía santa; ningún impuro pasará por él, ni a él irán a parar los insensatos. (Isaías 35, 8)
Por él volverán los liberados del Señor, llegarán a Sión entre gritos de júbilo, una alegría eterna transformará su rostro; júbilo y alborozo les acompañarán, pena y llanto habrán huido. (Isaías 35, 10)
¿Dónde están los dioses de Sefarváyim? ¿Dónde los del país de Samaría? ¿Han librado a Samaría de mis manos? (Isaías 36, 19)
Entonces Senaquerib, rey de Asiria, levantó el campamento y se marchó y, de regreso, se quedó en Nínive. (Isaías 37, 37)
¿Qué diré? ¿De qué le voy a hablar? Es él quien actúa. Terminaré el curso de mis años, pasada la amargura de mi alma. (Isaías 38, 15)
Oh, sí, en salud se cambia mi amargura. Tú has salvado mi vida de la fosa vacía, te has echado a las espaldas todos mis pecados. (Isaías 38, 17)
La hierba se seca, la flor se marchita, cuando el soplo del Señor le llega. ¡Sí, el pueblo es la hierba! (Isaías 40, 7)
La hierba se seca, la flor se marchita, pero la palabra de nuestro Dios permanece por siempre. (Isaías 40, 8)
El fundidor anima al orfebre, el que pule con el martillo al que golpea el yunque; dice de la soldadura: ¡Está bien!, y sujeta el ídolo con clavos para que no se mueva. (Isaías 41, 7)