Encontrados 1764 resultados para: Libération Du Peuple D'Israël
Oh, Señor, perdona a tu pueblo Israel, al que rescataste, y no permitas que en medio de Israel, tu pueblo, se derrame sangre inocente; así se verán libres de la venganza de la sangre. (Deuteronomio 21, 8)
Entonces todos sus conciudadanos lo matarán a pedradas. Así extirparás la maldad de en medio de ti, y todo Israel, al saberlo, cobrará miedo. (Deuteronomio 21, 21)
condenándolo a pagar cien monedas de plata como reparación al padre de la joven, puesto que este hombre ha difamado a una virgen de Israel. Ella continuará siendo su mujer, y no podrá divorciarse de ella en toda su vida. (Deuteronomio 22, 19)
la sacarán fuera de la casa de su padre y toda la ciudad la matará a pedradas, por haber cometido una acción infame en Israel prostituyendo la casa de su padre. Así extirparás la maldad de en medio de ti. (Deuteronomio 22, 21)
y el primogénito que ella dé a luz llevará el nombre del hermano muerto, para que su memoria no desaparezca de Israel. (Deuteronomio 25, 6)
Pero si el hermano no quiere casarse con su cuñada, ésta se presentará en las puertas de la ciudad a los ancianos y les dirá: Mi cuñado no quiere mantener vivo en Israel el nombre de su hermano; no quiere cumplir conmigo sus deberes de cuñado. (Deuteronomio 25, 7)
Y su casa será llamada en Israel la casa del descalzo. (Deuteronomio 25, 10)
Después Moisés y los sacerdotes levitas dijeron a todo Israel: "Guarda silencio y escucha, Israel. Hoy te has convertido en el pueblo del Señor, tu Dios. (Deuteronomio 27, 9)
Tomarán la palabra los levitas y, solemnemente, en alta voz, dirán a todos los hombres de Israel: (Deuteronomio 27, 14)
Moisés convocó a todo Israel y le dijo: Habéis visto lo que el Señor hizo en Egipto al Faraón, a sus funcionarios y a todo el país; (Deuteronomio 29, 1)
Hoy habéis comparecido todos ante el Señor, vuestro Dios: vuestros jefes de tribu, ancianos, escribas, todos los hombres de Israel, (Deuteronomio 29, 9)
El Señor lo separará de las tribus de Israel para su perdición, según las maldiciones de la alianza escritas en este libro de la ley. (Deuteronomio 29, 20)