Encontrados 1075 resultados para: Lía
Cuando Elías fue arrebatado en el torbellino, Eliseo fue lleno de su espíritu; en todos sus días no tembló ante ningún gobernante y no se dejó dominar por nadie. (Eclesiástico 48, 12)
Nadie es débil en él, nadie vacila, ni dormita, ni duerme, ni suelta el cinto de sus lomos, ni rompe la correa de sus sandalias. (Isaías 5, 27)
Sucedió en tiempo de Acaz, hijo de Jotán, hijo de Ozías, rey de Judá, que Rasín, rey de Siria, y Pécaj, hijo de Romelías, rey de Israel, atacaron a Jerusalén con ánimo de expugnarla, pero no pudieron apoderarse de ella. (Isaías 7, 1)
y dile: Pon atención, estáte tranquilo, no temas, no desmaye tu corazón por causa de esos dos tizones humeantes; por el furor de Rasín, rey de Siria, y del hijo de Romelías, (Isaías 7, 4)
capital de Efraín es Samaría, y cabeza de Samaría el hijo de Romelías. Dentro de cinco o seis años, Efraín será destruido, dejará de ser pueblo. Si no creéis, no podréis subsistir. (Isaías 7, 9)
Porque este pueblo ha despreciado las plácidas aguas de Siloé y se ha desmayado ante Rasín y el hijo de Romelías, (Isaías 8, 6)
El Señor secará el golfo del mar de Egipto; levantará su mano contra el Éufrates con su potente soplo, y lo dividirá en siete arroyos que se podrán pasar sandalia en pie; (Isaías 11, 15)
Clamor de multitudes en los montes, como de pueblo innumerable; ruido de tumulto de reinos, de pueblos aliados. El Señor omnipotente pasa revista a sus fuerzas de guerra. (Isaías 13, 4)
el Señor habló por medio de Isaías, hijo de Amós, y dijo: "Anda, despójate del sayal de tu cintura y quítate las sandalias de tus pies". Isaías lo hizo así, y andaba desnudo y descalzo. (Isaías 20, 2)
Y llamaré aquel día a mi siervo Eliaquín, hijo de Jelcías, (Isaías 22, 20)
La tierra ha sido profanada bajo los pies de sus habitantes, porque han transgredido la ley y olvidado el precepto; han roto la alianza eterna. (Isaías 24, 5)
Desiertos están los caminos, ya no pasan caminantes; se ha roto la alianza y se han despreciado los testimonios; no se hace caso de nadie. (Isaías 33, 8)