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Josafat, rey de Judá, regresó sano y salvo a su casa, a Jerusalén. (II Crónicas 19, 1)
Después de una estancia en Jerusalén, Josafat salió de nuevo a visitar al pueblo desde Berseba hasta la montaña de Efraín y atraerlo al Señor, Dios de sus padres. (II Crónicas 19, 4)
Estableció asimismo en Jerusalén levitas, sacerdotes y jefes de familias de Israel como jueces en asuntos religiosos y civiles de los habitantes de Jerusalén. (II Crónicas 19, 8)
Josafat, en medio de la asamblea de Judá y Jerusalén, en el templo del Señor, y de pie delante del atrio nuevo, (II Crónicas 20, 5)
Ellos se establecieron en esta tierra, construyeron un templo a tu nombre y dijeron: (II Crónicas 20, 8)
Todo Judá permanecía de pie delante del Señor, incluidas sus mujeres e hijos pequeños. (II Crónicas 20, 13)
dijo: "Atención, habitantes de Judá y de Jerusalén, y tú, oh rey Josafat. Esto os dice el Señor: No temáis ni os asustéis ante esta ingente multitud, porque la batalla no es cosa vuestra, sino de Dios. (II Crónicas 20, 15)
Vosotros no tenéis necesidad de luchar; deteneos, estaos quietos y veréis la victoria que os da el Señor. Judá y Jerusalén, no temáis ni os asustéis; salid mañana a su encuentro, y el Señor estará con vosotros". (II Crónicas 20, 17)
Josafat y los habitantes de Judá y Jerusalén se postraron ante el Señor y lo adoraron. (II Crónicas 20, 18)
Se levantaron de madrugada y salieron hacia el desierto de Técoa. Cuando salían, Josafat se adelantó y dijo: "Escuchadme, habitantes de Judá y de Jerusalén. Tened confianza en el Señor, Dios nuestro, y estaréis seguros; tened fe en sus profetas, y triunfaréis". (II Crónicas 20, 20)
De acuerdo con el pueblo, designó cantores, que, revestidos con los ornamentos sagrados, iban delante del ejército cantando y alabando al Señor: "Alabad al Señor, porque es eterno su amor". (II Crónicas 20, 21)
Los hombres de Judá y Benjamín, con Josafat a la cabeza, regresaron llenos de gozo a Jerusalén, pues el Señor les había otorgado la alegría a costa de sus enemigos. (II Crónicas 20, 27)