Mosaico decorativo

Encontrados 631 resultados para: Jacob Bendice A Faraón

  • José compró así en nombre del Faraón todas las tierras de Egipto, pues los egipcios, oprimidos por el hambre, le vendieron cada uno sus fincas. (Génesis 47, 20)

  • De este modo adquirió José para el Faraón toda la tierra de Egipto, reduciendo a esclavitud a todo el pueblo del uno al otro confín de Egipto. (Génesis 47, 21)

  • Solamente dejó de comprar las tierras de los sacerdotes, porque ellos tenían una asignación del Faraón y vivían del rédito que éste les daba; por eso no vendieron sus tierras. (Génesis 47, 22)

  • José dijo al pueblo: "Os he comprado a vosotros y a vuestras tierras para el Faraón; pero ahora aquí tenéis simiente, sembrad las tierras. (Génesis 47, 23)

  • De la cosecha daréis la quinta parte al Faraón, y las otras cuatro partes serán vuestras para la siembra de los campos y para vuestro consumo y el de vuestras familias". (Génesis 47, 24)

  • Ellos respondieron: "Tú nos has salvado la vida; hallemos ahora gracia a los ojos de nuestro señor y seremos siervos del Faraón". (Génesis 47, 25)

  • José puso esta ley, todavía en vigor hoy en Egipto: dar al Faraón la quinta parte; sólo las tierras de los sacerdotes no pasarán a ser propiedad del Faraón. (Génesis 47, 26)

  • Jacob vivió diecisiete años en Egipto; en total, los años de su vida fueron ciento cuarenta y siete. (Génesis 47, 28)

  • Cuando se acercaba ya para Jacob el día de su muerte, mandó llamar a su hijo José y le dijo: "Si he hallado gracia a tus ojos, pon tu mano debajo de mi muslo en señal de juramento, y prométeme que serás bueno y fiel conmigo; no me entierres en Egipto. (Génesis 47, 29)

  • Jacob añadió: "Júramelo", y José se lo juró. E Israel se inclinó sobre la cabecera de la cama. (Génesis 47, 31)

  • Le anunciaron a Jacob: "Mira, tu hijo José viene a verte". Israel hizo un esfuerzo y se sentó en la cama. (Génesis 48, 2)

  • Jacob dijo a José: "El Dios todopoderoso se me apareció en Luz, en el país de Canaán, me bendijo y me dijo: (Génesis 48, 3)


"Quem te agita e te atormenta é o demônio. Quem te consola é Deus!" São Padre Pio de Pietrelcina