Mosaico decorativo

Encontrados 1526 resultados para: Hijos Rebeldes

  • sus hijos, a partir de la tercera generación, podrán ser admitidos en la asamblea del Señor. (Deuteronomio 23, 9)

  • Los padres no morirán por culpa de sus hijos, ni los hijos por la de sus padres; cada uno morirá por su propio pecado. (Deuteronomio 24, 16)

  • Si dos hermanos viven juntos y uno de ellos muere sin hijos, la viuda no se casará con un extraño. Su cuñado se casará con ella, cumpliendo sus deberes de cuñado; (Deuteronomio 25, 5)

  • Tus hijos y tus hijas serán entregados a pueblos extranjeros; tus ojos se consumirán mirando cada día hacia el lugar de su destierro, pero tus manos nada podrán hacer. (Deuteronomio 28, 32)

  • Tendrás hijos e hijas; pero no te pertenecerán, pues serán llevados al cautiverio. (Deuteronomio 28, 41)

  • En medio del asedio y de la angustia a que te habrá reducido el enemigo, tú comerás el fruto de tus entrañas, la carne de tus hijos y tus hijas, que el Señor, tu Dios, te haya dado. (Deuteronomio 28, 53)

  • El hombre más delicado y refinado entre vosotros mirará con malos ojos a su hermano, a la esposa de su corazón y a los hijos que todavía le quedan, (Deuteronomio 28, 54)

  • al no querer compartir con ellos la carne de sus hijos, que se comerá él solo, por no quedarle otra cosa en medio del asedio y de la angustia a que te habrá reducido tu enemigo en todas tus ciudades. (Deuteronomio 28, 55)

  • La mujer más delicada y refinada entre vosotros, que por su delicadeza apenas se atrevía a pisar la tierra con la planta de sus pies, mirará con malos ojos al marido de su corazón y a sus hijos (Deuteronomio 28, 56)

  • Las generaciones futuras, los hijos que después de vosotros nacerán, el extranjero venido de tierras lejanas, a la vista de las plagas y las enfermedades que el Señor enviará sobre esta tierra, gritarán: (Deuteronomio 29, 21)

  • Las cosas ocultas pertenecen al Señor, nuestro Dios, pero las reveladas son para nosotros y nuestros hijos eternamente, para que pongamos en práctica todas las palabras de esta ley. (Deuteronomio 29, 28)

  • si de nuevo te vuelves hacia él y le obedeces, tú y tus hijos, con todo tu corazón y toda tu alma, según todo lo que yo te mando hoy, (Deuteronomio 30, 2)


"As almas! As almas! Se alguém soubesse o preço que custam". São Padre Pio de Pietrelcina