Mosaico decorativo

Encontrados 1526 resultados para: Hijos Rebeldes

  • Y yo me decía: ¿Te contaré entre mis hijos y te daré un país de delicias, la heredad más preciosa de las naciones? Yo pensaba: Me llamarás padre, y ya no te alejarás de mí. (Jeremías 3, 19)

  • Un grito se deja oír en los collados; llantos y súplicas de los hijos de Israel, porque han perdido su camino, han olvidado al Señor, su Dios. (Jeremías 3, 21)

  • Volved, hijos rebeldes, yo curaré vuestras rebeldías. "Aquí estamos, a ti venimos, porque tú eres el Señor, nuestro Dios. (Jeremías 3, 22)

  • ¡Oh, necio es mi pueblo, no me conocen; son hijos insensatos, no tienen inteligencia, diestros sólo para el mal, pero no saben hacer el bien! (Jeremías 4, 22)

  • ¿Por qué he de perdonarte? Tus hijos me han abandonado, juran por dioses que no existen. Los he saciado, y se han hecho adúlteros; frecuentan la casa de la prostituta. (Jeremías 5, 7)

  • Ella devorará tu cosecha y tu pan, devorará a tus hijos y a tus hijas, devorará tus carneros y tus vacas, devorará tus viñas y tus higos, arrasará tus ciudades fuertes en las que tanta confianza pones. (Jeremías 5, 17)

  • ¡Huid, hijos de Benjamín, lejos de Jerusalén! ¡Tocad la trompeta en Técoa! ¡Sobre Betqueren izad una señal! Pues por el norte asoma la desgracia, un inmenso desastre. (Jeremías 6, 1)

  • Por eso, esto dice el Señor: "Voy a poner ante este pueblo obstáculos en los que tropiecen. Padres e hijos a una, vecinos y amigos perecerán". (Jeremías 6, 21)

  • Son todos empedernidos rebeldes, sembradores de calumnias, todos ellos corrompidos. (Jeremías 6, 28)

  • Sí, los hijos de Judá han hecho lo que desagrada a mis ojos -dice el Señor-; han colocado la inmundicia de sus ídolos en el templo donde se invoca mi nombre, para profanarlo. (Jeremías 7, 30)

  • Han construido los lugares de culto de Tofet, en el valle de Ben-Hinnón, para quemar a sus hijos y sus hijas en el fuego, cosa que yo no les ordené ni se me ocurrió jamás. (Jeremías 7, 31)

  • Pero ahora mi tienda está asolada, cortadas todas mis cuerdas. Mis hijos me han abandonado, han desaparecido. No queda ya quien vuelva a levantar mi tienda, a desplegar mis toldos. (Jeremías 10, 20)


"O trabalho é tão sagrado como a oração". São Padre Pio de Pietrelcina