Mosaico decorativo

Encontrados 1851 resultados para: Hijo

  • Amasías mandó a decir a Joás, hijo de Joacaz y nieto de Jehú, rey de Israel: "¡Ven, que nos veamos las caras!". (II Reyes 14, 8)

  • Joás, rey de Israel, mandó a decir a Amasías, rey de Judá: "El cardo del Líbano mandó a decir al cedro del Líbano: Da tu hija por esposa a mi hijo. Pero pasaron las fieras del Líbano y pisotearon el cardo. (II Reyes 14, 9)

  • Joás murió y fue sepultado en Samaría con los reyes de Israel. Le sucedió en el trono su hijo Jeroboán. (II Reyes 14, 16)

  • Amasías, hijo de Joás, rey de Judá, vivió todavía quince años después de la muerte de Joás, hijo de Joacaz, rey de Israel. (II Reyes 14, 17)

  • El año quince de Amasías, hijo de Joás, rey de Judá, Jeroboán, hijo de Joás, rey de Israel, subió al trono en Samaría. Reinó cuarenta y un años. (II Reyes 14, 23)

  • Hizo lo que es malo a los ojos del Señor y no se apartó de todos los pecados con que Jeroboán, hijo de Nabat, había hecho pecar a Israel. (II Reyes 14, 24)

  • Él restableció las fronteras de Israel desde la entrada de Jamat hasta el mar de la Arabá, según el oráculo del Señor, Dios de Israel, pronunciado por medio de su siervo, el profeta Jonás, hijo de Amitay, que era de Gat Jéfer. (II Reyes 14, 25)

  • Y como el Señor no había decretado borrar el nombre de Israel de debajo del cielo, le salvó por medio de Jeroboán, hijo de Joás. (II Reyes 14, 27)

  • Jeroboán murió y fue sepultado con los reyes de Israel. Le sucedió en el trono su hijo Zacarías. (II Reyes 14, 29)

  • El año veintisiete de Jeroboán, rey de Israel, subió al trono Azarías, hijo de Amasías, rey de Judá. (II Reyes 15, 1)

  • El Señor castigó al rey, que estuvo leproso hasta su muerte; vivió en una casa aislada, mientras su hijo Jotán estaba al frente del palacio del gobierno de la nación. (II Reyes 15, 5)

  • Azarías murió y fue sepultado con sus padres en la ciudad de David. Le sucedió en el trono su hijo Jotán. (II Reyes 15, 7)


"Onde não há obediência, não há virtude. Onde não há virtude, não há bem, não há amor; e onde não há amor, não há Deus; e sem Deus não se chega ao Paraíso." São Padre Pio de Pietrelcina