Encontrados 1851 resultados para: Hijo
"Hijo de hombre, toma un ladrillo, ponlo delante de ti y traza en él una ciudad, Jerusalén. (Ezequiel 4, 1)
Y añadió: "Hijo de hombre, mira, voy a retirar a Jerusalén los víveres: comerán el pan a peso y con ansiedad, y beberán el agua a medida y con angustia, (Ezequiel 4, 16)
"Hijo de hombre, toma una hoja afilada; la usarás como navaja de barbero para pasarla por tu cabeza y tu barba. Toma luego una balanza de peso exacto y reparte los pelos. (Ezequiel 5, 1)
"Hijo de hombre, vuelve tu rostro hacia los montes de Israel y profetiza contra ellos así: (Ezequiel 6, 2)
"Hijo de hombre, anuncia: Esto dice el Señor a la tierra de Israel: ¡Se acabó! Ha llegado la hora a los cuatro extremos del país. (Ezequiel 7, 2)
Y me dijo: "Hijo de hombre, levanta tus ojos hacia el norte". Levanté mis ojos hacia el norte, y vi al norte de la puerta del altar el ídolo de los celos en la entrada. (Ezequiel 8, 5)
Y continuó: "Hijo de hombre, ¿ves lo que hacen éstos, las acciones nefastas que la casa de Israel comete en este lugar para alejarme de mi santuario? Pues todavía verás acciones más nefastas". (Ezequiel 8, 6)
Y me ordenó: "Hijo de hombre, atraviesa la pared". Atravesé la pared y me encontré ante una puerta. (Ezequiel 8, 8)
Y setenta hombres de los ancianos de la casa de Israel, entre los cuales se encontraba Jazanías, hijo de Safán, estaban de pie ante aquéllos, cada uno con su incensario en la mano, del cual subía el perfume del incienso. (Ezequiel 8, 11)
Y me dijo: "¿Has visto, hijo de hombre, lo que hacen los ancianos de Israel en la oscuridad, cada uno en su estancia recargada de pinturas idolátricas, que están diciendo: El Señor no nos ve, el Señor ha abandonado el país?". (Ezequiel 8, 12)
Y me dijo: "¿Has visto, hijo de hombre? Pues todavía has de ver acciones nefastas peores que éstas". (Ezequiel 8, 15)
Y me dijo: "¿Has visto, hijo de hombre? ¿Acaso no le basta al pueblo de Judá cometer las acciones nefastas que cometen aquí, para que llenen también el país de violencia, hasta el punto de provocar aún mi cólera? Mira cómo se llevan el ramo a las narices. (Ezequiel 8, 17)