Mosaico decorativo

Encontrados 915 resultados para: Gad

  • Abren su boca contra ti todos tus enemigos, silban, rechinan sus dientes, dicen: "¡La hemos tragado! Éste es el día que esperábamos, ¡ya lo tocamos, ya lo vemos!". (Lamentaciones 2, 16)

  • Te has cargado de ira y nos has perseguido, has matado sin piedad. (Lamentaciones 3, 43)

  • Su rostro ahora es más oscuro que negrura, no se les reconoce por las calles; su piel está pegada a los huesos, seca como madera. (Lamentaciones 4, 8)

  • El Señor ha desahogado su furor, el ardor de su ira ha descargado; un fuego ha encendido en Sión, que la ha devorado hasta sus cimientos. (Lamentaciones 4, 11)

  • Los príncipes fueron colgados por sus manos y el rostro de los ancianos no ha sido respetado. (Lamentaciones 5, 12)

  • Baruc leyó el texto de este libro ante Jeconías, hijo de Joaquín, rey de Judá, y ante todo el pueblo congregado para escuchar esta lectura, (Baruc 1, 3)

  • Rogad por la vida de Nabucodonosor, rey de Babilonia, y por la vida de su hijo Baltasar, para que sus días en la tierra sean como los del cielo. (Baruc 1, 11)

  • Rogad también por nosotros al Señor Dios nuestro, porque hemos pecado contra él y todavía hoy no se ha retirado de nosotros la indignación y la ira del Señor. (Baruc 1, 13)

  • Por esto se nos han pegado las calamidades y la maldición que el Señor comunicó a su siervo Moisés, cuando sacó a nuestros padres de Egipto, para darnos una tierra que mana leche y miel; éste es nuestro caso presente. (Baruc 1, 20)

  • Por eso el Señor ha vigilado sobre los castigos y los ha descargado contra nosotros, porque el Señor es justo en todo lo que nos ordenó hacer. (Baruc 2, 9)

  • sino el alma cargada de aflicción, el que camina encorvado y extenuado, los ojos lánguidos y el estómago hambriento, ésos son los que celebran tu gloria y tu justicia, Señor. (Baruc 2, 18)

  • Porque has descargado sobre nosotros tu cólera y tu furor, como habías amenazado por medio de tus siervos los profetas al decir: (Baruc 2, 20)


"É preciso amar, amar e nada mais". São Padre Pio de Pietrelcina