Mosaico decorativo

Encontrados 915 resultados para: Gad

  • ¡Oh muerte, bienvenida es tu sentencia para el hombre indigente y falto de fuerzas; para el cargado de años y cuidados, que se rebela y ha perdido toda esperanza! (Eclesiástico 41, 2)

  • como olivo cargado de frutos y como ciprés que se eleva hasta las nubes. (Eclesiástico 50, 10)

  • ¡Ay, nación pecadora, pueblo cargado de crímenes, ralea de malvados, hijos perversos! Han abandonado al Señor, han despreciado al Santo de Israel, le han vuelto la espalda. (Isaías 1, 4)

  • Ahora, habitantes de Jerusalén, hombres de Judá, juzgad entre mí y mi viña. (Isaías 5, 3)

  • Pues diez yugadas de viña sólo producirán cuarenta y cinco litros, y cuatrocientos cincuenta de semilla sólo cuarenta y cinco. (Isaías 5, 10)

  • Será doblegado el mortal, será humillado el hombre, y los ojos de los soberbios, abatidos. (Isaías 5, 15)

  • Abajo el abismo se revuelve contra ti, presintiendo tu llegada; por ti despierta a las sombras, a todos los potentados de la tierra; hace levantarse de sus tronos a todos los reyes de los pueblos. (Isaías 14, 9)

  • Será como cuando el segador toma a brazadas la mies y su mano siega las espigas; como cuando se recogen las espigas en el valle de Refaín, (Isaías 17, 5)

  • la que manda por el mar mensajeros en canoas de juncos sobre las aguas! Marchad, mensajeros veloces, hacia la gente espigada y bronceada; al pueblo temido desde siempre, gente robusta, dominante, tierra surcada de ríos. (Isaías 18, 2)

  • Entonces presentará ofrendas al Señor omnipotente el pueblo espigado y bronceado, el pueblo temido desde siempre, la gente robusta y dominante, cuya tierra está surcada de ríos, en el lugar donde reside el nombre del Señor omnipotente, el monte Sión. (Isaías 18, 7)

  • Y serán reunidos, encarcelados en un calabozo, recluidos en prisión, y al cabo de muchos días castigados. (Isaías 24, 22)

  • Señor, Dios nuestro, otros señores nos han subyugado; pero nosotros sólo te reconocemos a ti e invocamos tu nombre. (Isaías 26, 13)


"O temor e a confiança devem dar as mãos e proceder como irmãos. Se nos damos conta de que temos muito temor devemos recorrer à confiança. Se confiamos excessivamente devemos ter um pouco de temor". São Padre Pio de Pietrelcina