Mosaico decorativo

Encontrados 498 resultados para: Fuego Extraño

  • enviaré fuego contra Moab, que devorará los palacios de Queriot, y Moab morirá en el fragor entre el clamor bélico y el sonido de la trompeta; (Amós 2, 2)

  • prenderé fuego a Judá, que devorará los palacios de Jerusalén. (Amós 2, 5)

  • Buscad al Señor y viviréis, no sea que invada como el fuego la casa de José y devore a Betel, sin que haya quien la apague. (Amós 5, 6)

  • El Señor me hizo ver esto: Él suscitaba una llama de fuego que devoraba el gran abismo e iba a devorar la porción del Señor. (Amós 7, 4)

  • Las gentes de Jacob serán fuego, las de José una llama, y los de Esaú paja, que será devorada por el fuego y la llama. No quedará un superviviente de Esaú. El Señor lo ha dicho. (Abdías 1, 18)

  • Bajo sus pasos los montes se derriten, se disuelven los valles como la cera al fuego, como aguas precipitadas en una pendiente. (Miqueas 1, 4)

  • Todos sus ídolos serán despedazados, todos sus salarios de prostitución quemados al fuego, todos sus ídolos los dejaré deshechos; han sido amasados con salario de prostituta, y en salario de prostituta se convertirán. (Miqueas 1, 7)

  • Ante su ira, ¿quién podrá resistir? ¿Quién se mantendrá cuando su cólera se inflama? Su furor se derrama como fuego, y las rocas se funden ante él. (Nahún 1, 6)

  • Ése es tu ejército: como mujeres en medio de ti; las puertas de tu país se abren francas ante el enemigo, el fuego devora tus cerrojos. (Nahún 3, 13)

  • Entonces el fuego te consumirá, te exterminará la espada, te devorará como la langosta. Multiplícate como la langosta, multiplícate como el grillo. (Nahún 3, 15)

  • ¿Es que no depende del Señor omnipotente que los pueblos trabajen para el fuego y las naciones se afanen para nada? (Habacuc 2, 13)

  • Ni la plata ni el oro que poseen podrán salvarlos. En el día de la ira del Señor la tierra entera será devorada por el fuego de su celo, pues él destruirá y exterminará de improviso a todos los habitantes de la tierra. (Sofonías 1, 18)


"Que Jesus reine sempre soberano no seu coração." São Padre Pio de Pietrelcina