Encontrados 2936 resultados para: Fé
Se levantaron de madrugada y salieron hacia el desierto de Técoa. Cuando salían, Josafat se adelantó y dijo: "Escuchadme, habitantes de Judá y de Jerusalén. Tened confianza en el Señor, Dios nuestro, y estaréis seguros; tened fe en sus profetas, y triunfaréis". (II Crónicas 20, 20)
Eliezer, hijo de Dodayas de Maresá, profetizó contra Josafat: "Por haberte aliado con Ocozías, el Señor destruirá tu obra". Las naves se destrozaron y no pudieron partir para Tarsis. (II Crónicas 20, 37)
Jorán se posesionó del reino de su padre, y, cuando se sintió fuerte, hizo pasar a cuchillo a todos sus hermanos y también a algunos jefes de Israel. (II Crónicas 21, 4)
Jorán, con sus jefes y todos sus carros, atacó en plena noche y derrotó a los edomitas, que lo tenían cercado a él y a los jefes de los carros. (II Crónicas 21, 9)
Recibió un escrito del profeta Elías, que le decía: "Esto dice el Señor, Dios de tu padre David: Por no haber seguido la conducta de tu padre Josafat, ni la de Asá, rey de Judá, (II Crónicas 21, 12)
Tú mismo serás castigado con una grave enfermedad que te consumirá los intestinos día tras día hasta que revientes". (II Crónicas 21, 15)
Después de esto, el Señor lo castigó con una enfermedad intestinal incurable, (II Crónicas 21, 18)
Mientras Jehú hacía justicia con la casa de Ajab, se encontró con los jefes de Judá y los sobrinos de Ocozías, que le prestaban servicio, y los mató. (II Crónicas 22, 8)
El séptimo año Yehoyadá mandó llamar a los jefes de centuria: Azarías, hijo de Yeroján; Ismael, hijo de Yehojanán; Azarías, hijo de Oded; Maseyas, hijo de Adayas, y Elisafat, hijo de Zicrí, e hizo un pacto con ellos. (II Crónicas 23, 1)
Recorrieron Judá, y reunieron a los levitas de todas las ciudades y a los jefes de las familias de Israel. Regresaron a Jerusalén, (II Crónicas 23, 2)
El sacerdote Yehoyadá entregó a los jefes de centuria las lanzas, las adargas y los escudos del rey David, que estaban en el templo de Dios. (II Crónicas 23, 9)
Pero el sacerdote Yehoyadá ordenó a los jefes de centuria que mandaban la fuerza: "Sacadla de las filas, y matad al que la siga". El sacerdote había dicho: "No la matéis en el templo del Señor". (II Crónicas 23, 14)