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Encontrados 2936 resultados para: Fé

  • Contra los profetas: "Mi corazón se rompe dentro de mí, todos mis miembros se estremecen; soy como un borracho, como un hombre vencido por el vino ante el Señor y sus santas palabras. (Jeremías 23, 9)

  • Sí, hasta el profeta y el sacerdote practican la injusticia, hasta en mi propia casa he encontrado su maldad, -dice el Señor-. (Jeremías 23, 11)

  • En los profetas de Samaría vi cosas repugnantes: profetizaban en nombre de Baal y pervertían a mi pueblo Israel. (Jeremías 23, 13)

  • Pero en los profetas de Jerusalén he visto monstruosidades: adulterio, obstinación en la falsedad, apoyo a los criminales para que ninguno se convierta de su perversidad; son todos ellos para mí como Sodoma; y sus habitantes, como Gomorra. (Jeremías 23, 14)

  • Por esto, así dice el Señor omnipotente sobre los profetas: Yo les daré a comer ajenjo, y a beber agua envenenada; porque de los profetas de Jerusalén sale la impiedad para todo el país". (Jeremías 23, 15)

  • Esto dice el Señor omnipotente: No escuchéis las palabras de los profetas, porque os engañan; os cuentan visiones de su fantasía, no de la boca del Señor. (Jeremías 23, 16)

  • No he enviado yo a estos profetas, y ellos corren; no les he dicho nada, ¡y ellos profetizan! (Jeremías 23, 21)

  • He oído lo que dicen los profetas que profetizan mentiras en mi nombre. Dicen: "He tenido un sueño, he tenido un sueño". (Jeremías 23, 25)

  • ¿Hasta cuándo los profetas anunciarán profecías falsas y profetizarán las fantasías de su muerte? (Jeremías 23, 26)

  • El profeta que haya tenido un sueño, que cuente su sueño. Y aquel que ha recibido mi palabra, que anuncie fielmente mi palabra. ¿Qué tiene que ver la paja con el grano? -dice el Señor-. (Jeremías 23, 28)

  • Por eso, estoy contra los profetas -dice el Señor- que se roban mutuamente mis palabras. (Jeremías 23, 30)

  • Estoy contra los profetas -dice el Señor- que no tienen más que abrir su boca para proferir oráculos. (Jeremías 23, 31)


"Todas as graças que pedimos no nome de Jesus são concedidas pelo Pai eterno." São Padre Pio de Pietrelcina