Encontrados 4268 resultados para: Escuchar A Dios
David dijo a toda la asamblea: "¡Bendecid al Señor, nuestro Dios!". Y toda la asamblea bendijo al Señor, Dios de sus padres, y postrándose se inclinaron reverentes ante el Señor y ante el rey. (I Crónicas 29, 20)
Salomón, hijo de David, se afirmó sobre su trono. El Señor, su Dios, estaba con él y lo llevó a la cumbre de la grandeza. (II Crónicas 1, 1)
Y con toda la asamblea fue al alto de Gabaón, donde estaba la tienda de la reunión de Dios, que Moisés, siervo del Señor, había hecho en el desierto. (II Crónicas 1, 3)
David había llevado el arca de Dios de Quiriat Yearín al lugar que le había preparado en Jerusalén; (II Crónicas 1, 4)
Allí, en presencia de Dios, Salomón subió al altar de bronce, que estaba junto a la tienda de la reunión, y ofreció sobre él 1.000 holocaustos. (II Crónicas 1, 6)
Aquella misma noche Dios se apareció a Salomón y le dijo: "Pide lo que quieras, y yo te lo daré". (II Crónicas 1, 7)
Ahora se cumple, Señor Dios, la promesa hecha a mi padre David, ya que tú me has constituido rey sobre un pueblo numeroso como el polvo de la tierra. (II Crónicas 1, 9)
Dios dijo a Salomón: "Puesto que éste ha sido tu deseo y no has pedido ni riquezas, ni hacienda, ni fama, ni siquiera larga vida, sino que has pedido sabiduría e inteligencia para gobernar a mi pueblo, sobre el que te he constituido rey, (II Crónicas 1, 11)
También yo estoy para construir un templo al nombre del Señor, mi Dios, para consagrarlo a él, quemar incienso y aromas ante él, tener siempre ante él los panes de la proposición, ofrecer holocaustos diarios, mañana y tarde, los sábados, los novilunios y las demás fiestas del Señor, nuestro Dios; así se hará siempre en Israel. (II Crónicas 2, 3)
Quiero construir un templo grandioso, porque grande, más que todos los dioses, es nuestro Dios. (II Crónicas 2, 4)
Y continuaba: "Bendito sea el Señor, Dios de Israel, creador del cielo y de la tierra, que ha dado al rey David un hijo sabio, entendido, sensato y prudente, que está para construir un templo al Señor y un palacio real. (II Crónicas 2, 11)
Los cimientos puestos por Salomón para el templo de Dios tenían treinta metros de largo y diez de ancho. (II Crónicas 3, 3)