Encontrados 4268 resultados para: Escuchar A Dios
Más vale un muchacho pobre y sabio que un rey necio y anciano, que no sabe ya escuchar consejos. (Eclesiastés 4, 13)
Pon atención a tus pasos cuando vas a la casa de Dios. Acércate para escuchar: el sacrificio vale más que la ofrenda de los necios; es que no se dan cuenta de que hacen mal. (Eclesiastés 4, 17)
No seas precipitado en tu boca, y tu corazón no se apresure a proferir una palabra delante de Dios, porque Dios está en los cielos y tú estás en la tierra; por eso sean pocas tus palabras. (Eclesiastés 5, 1)
Cuando haces una promesa a Dios, no tardes en cumplirla, porque no le agradan los necios. La promesa que has hecho, cúmplela. (Eclesiastés 5, 3)
No permitas que tu boca te haga culpable, y no digas delante de Dios que fue una inadvertencia. ¿Por qué hacer que Dios se irrite a causa de tu palabra y destruya las obras de tus manos? (Eclesiastés 5, 5)
Porque de la multitud de las preocupaciones nacen los sueños, y de la multitud de las palabras las vanidades. Así que teme a Dios. (Eclesiastés 5, 6)
Se comprobado que lo mejor y más conveniente para el hombre es comer y beber y gozar del bienestar en todo el trabajo en que se afana bajo el sol durante los días de su vida que Dios le ha dado, porque ésta es su parte. (Eclesiastés 5, 17)
Igualmente, cuando Dios da a un hombre riquezas y hacienda y le permite disfrutar de ellas, tomarse su parte y gozar de su trabajo, eso es un don de Dios. (Eclesiastés 5, 18)
Entonces no tiene que pensar mucho en los días de su vida, mientras Dios llene de alegría su corazón. (Eclesiastés 5, 19)
un hombre a quien Dios ha dado riquezas, hacienda y honores, y a quien nada falta de cuanto pueda desear; pero Dios no le concede disfrutar de eso, sino que es un extraño quien lo disfruta. Esto es vanidad y un cruel sufrimiento. (Eclesiastés 6, 2)
Más vale escuchar la reprensión del sabio que la cantinela de los necios. (Eclesiastés 7, 5)
Contempla la obra de Dios: ¿quién podrá enderezar lo que él torció? (Eclesiastés 7, 13)