Encontrados 798 resultados para: Encuentro De Hermanos
Asá le salió al encuentro y se alineó en orden de batalla en el valle de Sefatá, junto a Maresá. (II Crónicas 14, 9)
salió al encuentro de Asá y le dijo: "Óyeme, Asá, y escuchadme todos los de Judá y Benjamín. El Señor está con vosotros porque vosotros estáis con él. Cuando vosotros le buscáis, él se deja encontrar por vosotros; pero si lo abandonáis, él se aleja. (II Crónicas 15, 2)
El profeta Jehú, hijo de Jananí, le salió al encuentro y le dijo: "¿Ayudas al malvado y amas a los enemigos del Señor para atraer así su ira contra ti? (II Crónicas 19, 2)
En todas las causas que os presenten vuestros hermanos que viven en sus ciudades, causas de sangre o cuestiones sobre la ley, mandamientos, preceptos o costumbres, vosotros los instruiréis, para que no pequen contra el Señor y no caiga su cólera sobre vosotros y sobre ellos. Si obráis así, salvaréis vuestra responsabilidad. (II Crónicas 19, 10)
Vosotros no tenéis necesidad de luchar; deteneos, estaos quietos y veréis la victoria que os da el Señor. Judá y Jerusalén, no temáis ni os asustéis; salid mañana a su encuentro, y el Señor estará con vosotros". (II Crónicas 20, 17)
Jorán tenía seis hermanos: Azarías, Yejiel, Zacarías, Azarías, Miguel y Sefatías; todos eran hijos de Josafat, rey de Judá. (II Crónicas 21, 2)
Jorán se posesionó del reino de su padre, y, cuando se sintió fuerte, hizo pasar a cuchillo a todos sus hermanos y también a algunos jefes de Israel. (II Crónicas 21, 4)
sino la de los reyes de Israel, empujando a Judá y a los habitantes de Jerusalén a la idolatría, como la casa de Ajab; por haber matado a tus hermanos y a la familia de tu padre, que eran mejores que tú, (II Crónicas 21, 13)
Dios tenía prevista esta visita a Jorán para ruina de Ocozías; pues, a su llegada, salió con Jorán al encuentro de Jehú, hijo de Nimsí, a quien el Señor había ungido para exterminar a la casa de Ajab. (II Crónicas 22, 7)
Los israelitas hicieron doscientos mil prisioneros a sus hermanos entre mujeres, hijos e hijas, y se adueñaron de un enorme botín, que se llevaron para Samaría. (II Crónicas 28, 8)
Había allí un profeta del Señor, llamado Obed, que salió al encuentro del ejército que regresaba a Samaría, y les dijo: "El Señor, Dios de nuestros padres, en su ira contra los de Judá los ha entregado en vuestras manos; pero vosotros los habéis matado con furor tal, que ha subido hasta el cielo. (II Crónicas 28, 9)
Escuchadme, y devolved los prisioneros que habéis hecho a vuestros hermanos, porque os amenaza la ardiente ira del Señor". (II Crónicas 28, 11)