Encontrados 4223 resultados para: Dios Provee
Como juzgué a vuestros padres en el desierto de Egipto, así os juzgaré a vosotros, dice el Señor Dios. (Ezequiel 20, 36)
En cuanto a vosotros, casa de Israel, esto dice el Señor Dios: ¡Servid, servid, cada uno a vuestros ídolos! Pero más tarde, sí, me escucharéis y no profanaréis más mi santo nombre con vuestras ofrendas y vuestros ídolos; (Ezequiel 20, 39)
Y sabréis que yo soy el Señor, cuando actúe con vosotros en honor a mi nombre, y no con arreglo a vuestra detestable conducta, oh casa de Israel, dice el Señor Dios. (Ezequiel 20, 44)
Yo exclamé: "Señor Dios, éstos me andan diciendo: Éste sólo sabe hablar en parábolas". (Ezequiel 21, 5)
Dirás al país de Israel: Esto dice el Señor Dios: Aquí estoy contra ti; sacaré la espada de la vaina y mataré en ti al justo y al malvado. (Ezequiel 21, 8)
Y cuando te pregunten: ¿Por qué gimes?, les dirás: Por una noticia, a cuya llegada se derretirá todo corazón, desmayarán todos los brazos, se consternará todo ánimo y todas las rodillas vacilarán. Ya llega, ya se cumple, dice el Señor Dios". (Ezequiel 21, 12)
"Hijo de hombre, profetiza y di: Esto dice el Señor Dios: ¡Espada, espada! Afilada está, bruñida. (Ezequiel 21, 14)
pues la prueba está hecha. ¿Qué pasará si se despreciara el cetro? No subsistirá, dice el Señor Dios. (Ezequiel 21, 18)
Por tanto, esto dice el Señor Dios: Por haber pregonado con jactancia vuestros crímenes, descubriendo vuestras rebeliones y manifestando vuestros pecados en todo vuestro proceder; por haber llamado así la atención sobre vosotros, por eso seréis castigados. (Ezequiel 21, 29)
Esto dice el Señor Dios: Quítate el turbante y la corona. Todo cambiará; lo humilde será exaltado y lo alto será humillado. (Ezequiel 21, 31)
Y tú, hijo de hombre, profetiza y di: Esto dice el Señor Dios contra los amonitas y contra sus insultos. Les dirás: ¡La espada, la espada está desenvainada para la matanza, bruñida para exterminar, fulgurar, (Ezequiel 21, 33)
Dirás: Esto dice el Señor Dios: ¡Ay de la ciudad que vierte sangre de sus habitantes para acelerar su destrucción y fabricar ídolos con los que se contamina! (Ezequiel 22, 3)