Encontrados 814 resultados para: Deseo De Vida
Judit le respondió: "¿Quién soy yo para oponerme a mi señor? Todo lo que sea de su agrado, lo haré con sumo gusto y será para mí un motivo de gozo hasta el fin de mi vida". (Judit 12, 14)
Judit entró y se sentó. Holofernes sintió una fuerte pasión por ella y un ardiente deseo de poseerla; desde que la había visto aguardaba el momento de seducirla. (Judit 12, 16)
Judit le respondía: "Con mucho gusto bebo, señor, porque jamás me ha parecido la vida tan bella como hoy". (Judit 12, 18)
Holofernes estaba encantado de tenerla cerca, y bebió tal cantidad de vino cual no había bebido en ninguno de los días de su vida. (Judit 12, 20)
Que Dios te colme de bienes para tu exaltación eterna, pues viendo abatida nuestra raza, no has perdonado la vida, antes fuiste su socorro en la ruina, portándote con rectitud ante Dios". Y todo el pueblo respondió: "Así sea. Así sea". (Judit 13, 20)
"Todos los servidores del rey y el pueblo de las provincias saben que cualquiera, hombre o mujer, que entre en el vestíbulo interno, sin haber sido llamado, cae bajo la ley inexorable que lo condena a muerte, a no ser que el rey, tendiendo hacia él su cetro de oro, le conceda la gracia de la vida. Hace ya treinta días que no me ha llamado". (Ester 4, 11)
Ester le respondió: "Lo que pido y deseo es esto: (Ester 5, 7)
Si el rey quiere agradarme y concederme lo que pido y atender mi deseo, que vuelva mañana con Amán al banquete que prepararé, y daré mi respuesta al rey". (Ester 5, 8)
Ester le respondió: "Si el rey quiere agradarme, concédeme la vida y la de mi pueblo; ésta es mi petición, éste es mi deseo; (Ester 7, 3)
El rey, furibundo, se levantó del banquete, y se fue al jardín de palacio; entretanto Amán, comprendiendo que su ruina estaba decretada, se quedó para implorar a Ester por su vida. (Ester 7, 7)
En las cartas, el rey concedía a los judíos, fuera cualquiera la ciudad en que habitasen, el derecho de unirse para defender la propia vida, y de matar, exterminar y acabar con las personas armadas de cualquier pueblo o provincia que los atacasen, incluidos las mujeres y los niños, así como de apoderarse del botín. (Ester 8, 11)
Supo las maquinaciones de los dos y adivinó sus designios, descubriendo que atentaban contra la vida del rey Asuero, y se lo comunicó al rey. (Ester 12, 2)