Mosaico decorativo

Encontrados 442 resultados para: Descendientes De Aarón

  • Hizo que se acercaran los hijos de Aarón, les vistió las túnicas, les ciñó los cinturones y les puso los turbantes, como el Señor había ordenado a Moisés. (Levítico 8, 13)

  • Hizo que llevaran el novillo para el sacrificio por el pecado, y Aarón y sus hijos pusieron las manos sobre su cabeza. (Levítico 8, 14)

  • Hizo que trajeran el carnero del holocausto, y Aarón y sus hijos pusieron las manos sobre su cabeza. (Levítico 8, 18)

  • Hizo que trajeran el segundo carnero, el de la consagración, y Aarón y sus hijos le pusieron las manos sobre la cabeza. (Levítico 8, 22)

  • Moisés lo inmoló y, tomando parte de su sangre, ungió con ella el lóbulo de la oreja derecha de Aarón, el dedo pulgar de su mano derecha y el dedo gordo de su pie derecho. (Levítico 8, 23)

  • Hizo acercarse a los hijos de Aarón, y ungió con la sangre el lóbulo de su oreja derecha, el pulgar de su mano derecha y el dedo gordo de su pie derecho. La sangre restante la derramó en torno del altar. (Levítico 8, 24)

  • Lo puso todo ello en las manos de Aarón y en las de sus hijos e hizo el rito de presentación delante del Señor. (Levítico 8, 27)

  • Finalmente, Moisés tomó el óleo de la unción y sangre de la que había sobre el altar, y roció a Aarón y sus vestiduras, a los hijos de Aarón y sus vestiduras, y así los consagró. (Levítico 8, 30)

  • Moisés dijo a Aarón y a sus hijos: "Coced la carne a la puerta de la tienda de la reunión y comedla allí con el pan que hay en la cesta de la consagración, como yo he ordenado, diciendo: Aarón y sus hijos lo comerán. (Levítico 8, 31)

  • Aarón y sus hijos cumplieron todo lo que el Señor había ordenado a Moisés. (Levítico 8, 36)

  • El día octavo Moisés llamó a Aarón, y a sus hijos y a los ancianos de Israel, (Levítico 9, 1)

  • y dijo a Aarón: "Toma un becerro para el sacrificio por el pecado y un carnero para el holocausto, los dos sin defecto, y preséntalos delante del Señor. (Levítico 9, 2)


"Devo fazer somente a vontade de Deus e, se lhe agrado, o restante não conta." São Padre Pio de Pietrelcina