Encontrados 970 resultados para: David Huye
Tres de los treinta fueron a la roca de la cueva de Adulán, donde estaba David, mientras los filisteos estaban acampados en el valle de Refaín. (I Crónicas 11, 15)
David estaba en el refugio mientras los filisteos tenían una guarnición en Belén. (I Crónicas 11, 16)
David expresó este deseo: "¡Quién me diera de beber agua del pozo que está en la puerta de Belén!". (I Crónicas 11, 17)
Entonces los tres, abriéndose camino a través del campamento filisteo, sacaron agua del pozo que está en la puerta de Belén, la llevaron y se la ofrecieron a David; pero David no quiso beberla y la derramó como ofrenda ante el Señor, diciendo: (I Crónicas 11, 18)
Fue el más famoso de los treinta, pero no llegaba a los tres. David lo puso a la cabeza de su guardia personal. (I Crónicas 11, 25)
Éstos son los que se unieron a David en Sicelag, cuando todavía estaba alejado de Saúl, hijo de Quis, los cuales formaban parte de los héroes que le prestaron su ayuda durante la guerra; (I Crónicas 12, 1)
También algunos gaditas se unieron a David cuando estaba en el refugio del desierto. Eran hombres valerosos, hombres guerreros, prontos al combate, hábiles en el manejo del escudo y de la lanza, semejantes a leones y ligeros como las gacelas de los montes. (I Crónicas 12, 9)
Algunos de la tribu de Benjamín y de Judá fueron asimismo a unirse a David en su refugio. (I Crónicas 12, 17)
David les salió al encuentro y les dijo: "Si venís con buenas intenciones, para prestarme ayuda, mi corazón estará con el vuestro; pero si es para traicionarme en provecho de mis enemigos, siendo yo inocente, que lo vea el Dios de nuestros padres y haga justicia". (I Crónicas 12, 18)
El espíritu se apoderó de Amasay, jefe de los treinta, que dijo: "¡Somos tuyos, David. Estamos contigo, hijo de Jesé. La paz, la paz contigo y con los tuyos, porque tu ayuda es Dios!". David los recibió y los puso entre los jefes de tropa. (I Crónicas 12, 19)
También de la tribu de Manasés se unieron algunos a David cuando iba con los filisteos a luchar contra Saúl; pero no llegó a luchar contra él, pues los príncipes de los filisteos decidieron despedirle diciendo: "Se pasaría a Saúl, con peligro de nuestras cabezas". (I Crónicas 12, 20)
Fue un buen refuerzo para David y su tropa, pues eran todos hombres valerosos, y llegaron a ser jefes del ejército. (I Crónicas 12, 22)