Encontrados 1844 resultados para: Dar
Lo mejor de todas vuestras primicias y de toda clase de productos vuestros, todas las ofrendas que hagáis, pertenecerán a los sacerdotes. Así daréis a los sacerdotes lo mejor de vuestra parte, a fin de que la bendición repose sobre vuestras casas. (Ezequiel 44, 30)
En el medio quedará reservado para el templo un cuadrado de doscientos cincuenta metros de lado, y en torno a él una zona libre de veinticinco metros. (Ezequiel 45, 2)
El príncipe entrará desde fuera por el vestíbulo de la puerta y se quedará junto a las jambas de la puerta, mientras los sacerdotes ofrecerán su holocausto y sus sacrificios de reconciliación. Se prosternará sobre el umbral de la puerta, luego saldrá y la puerta no se cerrará hasta la tarde. (Ezequiel 46, 2)
Me hizo salir por la puerta norte y dar la vuelta por fuera hasta la puerta exterior, que da al este, y he aquí que las aguas corrían por el lado derecho. (Ezequiel 47, 2)
Junto al río crecerán, a una y otra margen, toda clase de árboles frutales, cuyo follaje no se marchitará y cuyo fruto no se agotará nunca. Todos los meses darán frutos nuevos, porque sus aguas manan del santuario. Sus frutos servirán de alimento y sus hojas de medicina. (Ezequiel 47, 12)
Recibiréis cada uno por igual la parte que os toca del territorio que yo, mano en alto, juré dar a vuestros padres; esta tierra será vuestra heredad. (Ezequiel 47, 14)
En la tribu en que el extranjero se haya establecido, allí le daréis una heredad, dice el Señor Dios. (Ezequiel 47, 23)
Los dos kilómetros y medio que quedan de la anchura de los doce y medio serán un terreno profano para la ciudad, para sus construcciones y sus pastos. La ciudad quedará en medio (Ezequiel 48, 15)
Quedará así una extensión, a lo largo de la porción sagrada, de cinco kilómetros por el este y cinco por el oeste, a lo largo de la porción sagrada; sus productos servirán para la manutención de los trabajadores de la ciudad. (Ezequiel 48, 18)
El rey se entretuvo hablando con ellos, pero entre todos los otros no encontró ninguno que pudiese compararse con Daniel, Ananías, Misael y Azarías; por eso quedaron ellos al servicio del rey. (Daniel 1, 19)
Los caldeos respondieron al rey: "¡Oh rey, vive eternamente! Cuenta el sueño a tus siervos y nosotros te daremos su interpretación". (Daniel 2, 4)
Ellos replicaron: "Cuente el rey su sueño, que nosotros le daremos su interpretación". (Daniel 2, 7)