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se comprometieron irrevocablemente ellos, su descendencia y los prosélitos a celebrar cada año estos dos días según el modo prescrito y en el tiempo establecido. (Ester 9, 27)
Conmemorados y celebrados de generación en generación en todas las familias, provincias y ciudades, estos días de purim no serán olvidados por los judíos, ni su recuerdo desaparecerá de su descendencia. (Ester 9, 28)
ordenando celebrar los días de purim y en su fecha exacta, según habían establecido el judío Mardoqueo y la reina Ester, y cómo se habían obligado ellos y su descendencia en cuanto a ayunos y lamentaciones. (Ester 9, 31)
Todas las manifestaciones de su poder y de su valor y la descripción de la grandeza a la que elevó a Mardoqueo está escrito en las crónicas de los reyes de Media y Persia. (Ester 10, 2)
Se han cumplido estos dos destinos en la hora, tiempo y día establecidos por Dios y en la hora de su juicio. (Ester 10, 11)
Estos dos días, el trece y el catorce del mes de adar, serán festejados eternamente en presencia de Dios con alegría y gozo por todo el pueblo de Israel". (Ester 10, 13)
El día uno del mes de nisán del año segundo del reinado del gran rey Asuero, Mardoqueo, hijo de Yaír, hijo de Simeí, de Quis, de la tribu de Benjamín, (Ester 11, 2)
Fue aquél un día de tinieblas y oscuridad. La tribulación y la angustia, la aflicción y el pánico invadieron la tierra. (Ester 11, 8)
Mardoqueo, después de haber tenido este sueño sobre lo que Dios se proponía ejecutar, se despertó y estuvo todo el día hasta la noche dándole vueltas, esforzándose por descifrarlo. (Ester 11, 12)
Mardoqueo vivía en el palacio con Gabata y Tarra, eunucos del rey y guardias de palacio. (Ester 12, 1)
Copia del decreto: "El gran rey Asuero a los gobernadores de las ciento veintisiete provincias, desde India hasta Etiopía, y a los jefes locales que le están sometidos: (Ester 13, 1)
ordenamos que todos los que os sean indicados en las cartas de Amán, que está al cargo de nuestros asuntos y es nuestro segundo padre, sean pasados a espada con sus mujeres e hijos, sin piedad y miramiento alguno, el día catorce del duodécimo mes, el de adar, del presente año. (Ester 13, 6)