Encontrados 1735 resultados para: Conteo Del Pueblo
Aquéllos cogieron en sus manos los cántaros y trompetas del pueblo. A todos los demás hombres de Israel los mandó a cada uno a su tienda, quedándose sólo con los trescientos. El campamento de los madianitas estaba debajo del suyo, en la llanura. (Jueces 7, 8)
¡Quién pusiera este pueblo en mis manos! Quitaría de en medio a Abimelec y le diría: Refuerza tu ejército y sal a la batalla". (Jueces 9, 29)
Entonces el pueblo, los jefes de Galaad, se dijeron unos a otros: "El que comience a atacar a los amonitas, ése será el jefe de todos los habitantes de Galaad". (Jueces 10, 18)
Jefté partió con ellos, y el pueblo lo eligió como jefe y caudillo. Y Jefté repitió en Mispá, ante el Señor, lo que antes había dicho. (Jueces 11, 11)
Pero Sijón no le dejó pasar por su territorio y, además, reunió a todo el pueblo, acampó en Yahsá y atacó a Israel. (Jueces 11, 20)
El Señor, Dios de Israel, entregó a Sijón y a todo su pueblo en manos de Israel, que los derrotó; e Israel se apoderó de todo el país de los amorreos que vivían en aquella región, (Jueces 11, 21)
Y si el Señor, Dios de Israel, expulsó a los amorreos ante su pueblo, Israel, ¿quieres tú ahora quitarle su posesión? (Jueces 11, 23)
Jefté les respondió: "Mi pueblo y yo estábamos en una situación grave, oprimidos por los amonitas. Entonces os llamé a vosotros, y no vinisteis a ayudarnos. (Jueces 12, 2)
El pueblo, al verlo, alababa a su dios, gritando: "Nuestro dios ha puesto en nuestras manos a Sansón, nuestro enemigo, que asolaba nuestros campos y mató a tantos de los nuestros". (Jueces 16, 24)
Y gritó: "Muera yo con los filisteos". Se agarró con todas sus fuerzas, y el edificio se derrumbó sobre los jefes y sobre todo el pueblo que estaba allí. Fueron más los que mató al morir que los que había matado durante su vida. (Jueces 16, 30)
Cuando lleguéis, os encontraréis con un pueblo sin defensa. Es una región espaciosa que Dios ha puesto en vuestras manos, y en la que no falta de nada". (Jueces 18, 10)
Y ellos, con el ídolo que se había hecho Micá y el sacerdote que tenía a su servicio, marcharon contra Lais, un pueblo tranquilo y confiado, lo pasaron a espada y prendieron fuego a la ciudad. (Jueces 18, 27)