Mosaico decorativo

Encontrados 271 resultados para: Comer Maná

  • David mandó a decir a Tamar: "Vete, por favor, a casa de tu hermano Amnón y prepárale algo de comer". (II Samuel 13, 7)

  • Ella se acercó a él para darle de comer. Entonces él la agarró con fuerza y le dijo: "Ven, acuéstate conmigo, hermana mía". (II Samuel 13, 11)

  • El rey dijo al hombre de Dios: "Ven a comer conmigo, que quiero hacerte un regalo". (I Reyes 13, 7)

  • Él dijo: "Ven conmigo a mi casa a comer un bocado". (I Reyes 13, 15)

  • Fue e hizo lo que Elías le había dicho, y tuvieron para comer él, ella y toda su casa durante algún tiempo. (I Reyes 17, 15)

  • Su esposa Jezabel se acercó a él y le dijo: "¿Por qué estás de tan mal humor y no quieres comer?". (I Reyes 21, 5)

  • Un día Eliseo pasaba por Sunán. Vivía allí una mujer distinguida, que le invitó con insistencia a comer. Y en adelante, siempre que pasaba, se paraba allí a comer. (II Reyes 4, 8)

  • Sirvió luego a los hombres para que comiesen, pero apenas probaron del cocido, lanzaron un grito, exclamando: "¡La olla está envenenada, hombre de Dios!". Y no pudieron comer. (II Reyes 4, 40)

  • Pero el copero mayor les respondió: "¿Es que me ha enviado mi señor a decir estas cosas a tu señor y a ti, y no más bien a los hombres que están sobre la muralla, los cuales, igual que vosotros, van a tener que comer sus excrementos y que beber sus orines?". (II Reyes 18, 27)

  • No escuchéis a Ezequías, pues esto dice el rey de Asiria: Haced la paz conmigo y entregaos a mí, y así podrá comer cada uno los frutos de su viña y de su higuera y beber el agua de su cisterna (II Reyes 18, 31)

  • Unos hombres designados expresamente confortaron a los prisioneros y, de lo mismo que les habían quitado, los vistieron, los calzaron, les dieron de comer, les curaron las heridas, montaron en asnos a los que estaban fatigados y los llevaron a Jericó, la ciudad de las palmeras, junto a sus hermanos; luego regresaron a Samaría. (II Crónicas 28, 15)

  • y el gobernador les prohibió comer alimentos sagrados hasta que se presentase un sacerdote para consultar las suertes. (Esdras 2, 63)


"O Anjo de Deus não nos abandona jamais." São Padre Pio de Pietrelcina