Encontrados 944 resultados para: Ciudad Santa
Cuando Zebul, gobernador de la ciudad, se enteró de lo que andaba diciendo Gaal, hijo de Obed, montó en cólera, (Jueces 9, 30)
y envió mensajeros a Abimelec para decirle: "Gaal, hijo de Obed, con sus hermanos, ha llegado a Siquén y están agitando a la ciudad contra ti. (Jueces 9, 31)
Mañana por la mañana, a la salida del sol, levántate y cae sobre la ciudad. Cuando Gaal, con su gente, salga contra ti, haz con ellos lo que mandan las circunstancias". (Jueces 9, 33)
Gaal, hijo de Obed, salió y se detuvo a la puerta de la ciudad. Abimelec y su gente salieron de la emboscada. (Jueces 9, 35)
Pero Abimelec lo derrotó y lo puso en fuga, y muchos cayeron muertos antes de alcanzar la puerta de la ciudad. (Jueces 9, 40)
tomó a su gente, la dividió en tres bandos y se puso en emboscada en el campo. Cuando los vio salir de la ciudad, se lanzó contra ellos y los derrotó. (Jueces 9, 43)
Abimelec y su gente se desplegaron y tomaron posiciones en la puerta de la ciudad. Los otros dos cuerpos se desplegaron contra los que estaban en el campo y los mataron. (Jueces 9, 44)
Abimelec luchó todo aquel día contra la ciudad, se apoderó de ella y mató a todos sus habitantes y la destruyó y sembró de sal. (Jueces 9, 45)
En medio de la ciudad había una torre fortificada. Todos los hombres y mujeres de la ciudad se refugiaron en ella, cerraron la puerta por dentro y subieron a lo alto de la torre. (Jueces 9, 51)
Cuando los de Gaza supieron que Sansón estaba allí, la cercaron y estuvieron todo el día en acecho a las puertas de la ciudad. Por la noche se fueron tranquilos a sus casas diciendo: "Al venir el día lo mataremos". (Jueces 16, 2)
Sansón estuvo acostado hasta medianoche; a medianoche se levantó, cogió las dos hojas de las puertas de la ciudad, con los postes y el cerrojo, se las echó al hombro y se las llevó a la cima del monte que está frente por frente de Hebrón. (Jueces 16, 3)
De allí los cinco hombres se fueron a Lais. Vieron que las gentes de esta ciudad vivían seguros, a la manera de los sidonios, tranquilos y pacíficos, y que nada les faltaba de cuanto produce la tierra; además estaban lejos de los sidonios y sin relación alguna con los arameos. (Jueces 18, 7)