Mosaico decorativo

Encontrados 906 resultados para: Ciudad De Silo

  • Después les dijo: "Profanad el templo y llenad de muertos los atrios. Y ahora salid". Salieron y comenzaron a herir por la ciudad. (Ezequiel 9, 7)

  • Me respondió: "¡El crimen de la casa de Israel y de Judá es demasiado grande, inmenso; el país está cubierto de sangre y la ciudad llena de violencia! Han dicho: El Señor ha abandonado el país, el Señor no lo ve. (Ezequiel 9, 9)

  • Y dijo al hombre vestido de lino: "Métete por entre las ruedas, debajo del querubín, toma a manos llenas brasas ardientes de entre los querubines y espárcelas por la ciudad". Y vi que entró. (Ezequiel 10, 2)

  • El Señor me dijo: "Hijo de hombre, éstos son los jefes que proyectan crímenes y traman injusticias en esta ciudad; (Ezequiel 11, 2)

  • los que dicen: ¿acaso no se han construido en poco tiempo las casas de la ciudad? Ella es la olla, nosotros somos la carne. (Ezequiel 11, 3)

  • Vosotros habéis multiplicado las víctimas en esta ciudad, habéis llenado de cadáveres sus calles. (Ezequiel 11, 6)

  • Os arrastraré fuera de la ciudad, os entregaré en manos de extranjeros y ejecutaré en vosotros mi justa venganza. (Ezequiel 11, 9)

  • La ciudad no será vuestra olla, ni vosotros seréis la carne en medio de ella. Dentro de la frontera de Israel os juzgaré. (Ezequiel 11, 11)

  • Y la gloria del Señor se elevó, salió de la ciudad y fue a detenerse sobre el monte que está al oriente de ella. (Ezequiel 11, 23)

  • arrancó la punta de sus ramas, la llevó al país de los mercaderes y la puso en una ciudad de comerciantes. (Ezequiel 17, 4)

  • "Y tú, hijo de hombre, traza dos caminos por donde llegue la espada del rey de Babilonia; de un mismo país partirán ambos. Pon una señal que, partiendo de allí, indique el camino que conduce a una ciudad. (Ezequiel 21, 24)

  • "Y tú, hijo de hombre, ¿no vas a juzgar? ¿No vas a juzgar a la ciudad sanguinaria? Indícales todas sus detestables acciones. (Ezequiel 22, 2)


"De todos os que vierem pedir meu auxílio, nunca perderei nenhum!" São Padre Pio de Pietrelcina