Encontrados 500 resultados para: Camino

  • Su partida encendió la cólera del Señor; y el ángel del Señor se puso delante de él, en el camino, para cerrarle el paso. Montaba Balaán su burra, y le acompañaban dos de sus criados. (Números 22, 22)

  • La burra, al ver al ángel del Señor apostado en el camino con la espada desenvainada en la mano, se salió del camino y tiró por el campo. Balaán le pegaba para hacerla volver al camino. (Números 22, 23)

  • El ángel del Señor se cruzó entonces en un camino estrecho, en medio de las viñas, con pared a un lado y a otro. (Números 22, 24)

  • El Señor abrió los ojos de Balaán y vio al ángel del Señor apostado en el camino con la espada desenvainada en la mano. Balaán se inclinó y se postró en tierra. (Números 22, 31)

  • Balaán se levantó y se fue a su tierra, mientras Balac se volvió también por su camino. (Números 24, 25)

  • Partieron de Pi Hajirot, pasaron por medio del mar hacia el desierto y, después de tres días de camino en el desierto de Etán, acamparon en Mará. (Números 33, 8)

  • Desde el Horeb a Cades Barne, por los montes de Seír, hay once días de camino. (Deuteronomio 1, 2)

  • Salimos del Horeb, recorrimos todo el vasto y temible desierto que habéis visto, camino de la montaña de los amorreos, según nos había ordenado el Señor, nuestro Dios, y llegamos a Cades Barne". (Deuteronomio 1, 19)

  • Y vinisteis todos a decirme: Enviemos por delante hombres que exploren la tierra y nos informen sobre el camino que debemos seguir y las ciudades a las que podemos llegar. (Deuteronomio 1, 22)

  • y en el desierto, donde el Señor, tu Dios, te sostenía, como un padre sostiene a su hijo, durante todo el camino recorrido hasta llegar aquí. (Deuteronomio 1, 31)

  • el cual iba delante de vosotros para buscaros lugares en que acampar. De noche os señalaba el camino con fuego y de día con una nube". (Deuteronomio 1, 33)

  • Vosotros volveos y partid hacia el desierto, camino del mar Rojo. (Deuteronomio 1, 40)


“Quando a videira se separa da estaca que a sustenta, cai, e ao ficar na terra apodrece com todos os cachos que possui. Alerta, portanto, o demônio não dorme!” São Padre Pio de Pietrelcina