Encontrados 31 resultados para: Basá

  • Unos tres mil cuatrocientos cincuenta kilos de plata se gastaron en la fundición de las basas del santuario y de la cortina, cien basas, a treinta y cuatro kilos y medio por basa. (Exodo 38, 27)

  • Cada basa tenía cuatro ruedas de bronce, con sus ejes también de bronce, y en sus cuatro ángulos había unos pies. Estos pies estaban fundidos por debajo del aguamanil y por detrás de cada una de las guirnaldas. (I Reyes 7, 30)

  • La basa tenía en la parte superior interna una cavidad de medio metro de altura; la cavidad era redonda, hecha a la forma del aguamanil, y también sobre esa cavidad había entalladuras. Los paneles eran cuadrados, no redondos. (I Reyes 7, 31)

  • En los cuatro ángulos de cada basa había cuatro pies formando todo un solo cuerpo. (I Reyes 7, 34)

  • En lo más alto de la basa había una cavidad redonda de unos veinticinco centímetros de altura; y en la parte superior de la basa, los pies y paneles formaban un solo cuerpo con ella. (I Reyes 7, 35)

  • Entre Asá y Basá, rey de Israel, hubo continua guerra. (I Reyes 15, 16)

  • Basá, rey de Israel, atacó Judá y fortificó Ramá, para cortar las comunicaciones a Asá, rey de Judá. (I Reyes 15, 17)

  • "Hagamos nosotros un pacto, como lo hicieron nuestros padres. Yo te envío este obsequio de plata y oro. Rompe tu pacto con Basá, rey de Israel, para que me deje en paz". (I Reyes 15, 19)

  • Cuando Basá se enteró de ello, desistió de fortificar Ramá y se volvió a Tirsá. (I Reyes 15, 21)

  • El rey Asá convocó a todo Judá, sin excepción alguna; y se llevaron las piedras y el maderamen con que Basá fortificaba Ramá para fortificar con ello Guibeá de Benjamín y Mispá. (I Reyes 15, 22)

  • Basá, hijo de Ajías, de la casa de Isacar, conspiró contra él, y le asesinó junto a Guibetón de los filisteos, mientras Nadab y todo Israel la estaban asediando. (I Reyes 15, 27)

  • Entre Asá y Basá, rey de Israel, hubo continua guerra. (I Reyes 15, 32)


“Para que se preocupar com o caminho pelo qual Jesus quer que você chegue à pátria celeste – pelo deserto ou pelo campo – quando tanto por um como por outro se chegará da mesma forma à beatitude eterna?” São Padre Pio de Pietrelcina