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Las salas superiores del edificio, al quitarles las galerías parte de su espacio, eran más estrechas que las inferiores y las intermedias. (Ezequiel 42, 5)
La cerca exterior, paralela a las salas por el lado del atrio exterior, tenía veinticinco metros de longitud. (Ezequiel 42, 7)
En efecto, la longitud de las salas que daban al atrio exterior era de veinticinco metros, mientras que por el lado de la fachada del santuario era de cincuenta metros. (Ezequiel 42, 8)
Debajo de las salas estaba la entrada, mirando al oriente para el que entraba viniendo del atrio exterior. (Ezequiel 42, 9)
A todo lo largo de la cerca del atrio, hacia el sur, delante del espacio cercado y del edificio, había salas. (Ezequiel 42, 10)
Ante ellas se abría un corredor como el de las salas de la parte norte; tenía la misma longitud y la misma anchura, así como iguales salidas, idéntica disposición y puertas semejantes. (Ezequiel 42, 11)
Eran iguales a las puertas de las salas de la parte sur; una puerta al comienzo de cada corredor, frente a la cerca paralela para el que entra viniendo de la parte este. (Ezequiel 42, 12)
Y me dijo: "Las salas del norte y las del sur, que hay enfrente del espacio cercado, son salas sagradas; en ellas comerán las cosas santísimas los sacerdotes que se acercan al Señor, allí depositarán también las cosas santísimas: las ofrendas, el sacrificio por el pecado y el sacrificio de reparación, porque este lugar es santo. (Ezequiel 42, 13)
Cuando salgan al atrio exterior, donde está el pueblo, se despojarán de las vestiduras con que hayan oficiado; las dejarán en las salas del santuario y se pondrán otros vestidos, con el fin de no santificar al pueblo con sus vestiduras. (Ezequiel 44, 19)
Usad balanzas justas, pesos y medidas justos. (Ezequiel 45, 10)
Luego, por la entrada que está al lado de la puerta me llevó a las salas del santuario reservadas a los sacerdotes, las que dan al norte. Allí en el fondo había un espacio reservado, hacia occidente. (Ezequiel 46, 19)
Y me dijo: "Estas aguas que se deslizan hacia la región oriental bajan a la Arabá y desembocan en el mar, en el agua salada, que queda saneada. (Ezequiel 47, 8)