Encontrados 7268 resultados para: ángel Del Señor
Suprimió los caballos consagrados al sol por los reyes de Judá a la entrada del templo del Señor, cerca del aposento cuidado por el eunuco Natanmélec, en el atrio, y quemó el carro del sol. (II Reyes 23, 11)
Destruyó los altares que había sobre el terrado de la estancia superior de Acaz, construidos por los reyes de Judá, y los altares que Manasés había levantado en los dos atrios del templo del Señor; los hizo allí pedazos y arrojó el polvo al torrente Cedrón. (II Reyes 23, 12)
De regreso, al ver los sepulcros que había en el monte, envió a recoger los huesos de los sepulcros y los quemó en el altar; de este modo profanó, conforme a la palabra del Señor, pronunciada por el hombre de Dios cuando Jeroboán, durante la solemnidad, estaba de pie ante el altar. (II Reyes 23, 16)
Josías suprimió también todos los santuarios de las colinas que había en las ciudades de Samaría, construidos por los reyes de Israel, irritando al Señor. Hizo con ellos lo mismo que había hecho en Betel. (II Reyes 23, 19)
El rey ordenó a todo el pueblo: "Celebrad la pascua del Señor, vuestro Dios, conforme está escrito en el libro de la alianza". (II Reyes 23, 21)
Sólo en el año dieciocho del rey Josías se celebró en Jerusalén una pascua semejante en honor del Señor. (II Reyes 23, 23)
Josías exterminó también a los nigromantes, a los adivinos, los fetiches, los ídolos y todos los ídolos repugnantes que se veían en el país de Judá y en Jerusalén, a fin de llevar a efecto las palabras de la ley escritas en el libro que había encontrado el sacerdote Jelcías en el templo del Señor. (II Reyes 23, 24)
Ni antes ni después de Josías hubo un rey que se volviera como él al Señor con todo su corazón, con toda su alma y con toda su fuerza, conforme en todo con la ley de Moisés. (II Reyes 23, 25)
Sin embargo, el Señor no depuso su ira contra Judá a causa de todos los ultrajes con que le había irritado Manasés. (II Reyes 23, 26)
Y el Señor dijo: "Apartaré también de mi presencia a Judá, como aparté a Israel; y rechazaré a esta ciudad, Jerusalén, que había elegido, y el templo, del que había dicho: Allí estará mi nombre". (II Reyes 23, 27)
Hizo lo que es malo a los ojos del Señor, como lo habían hecho sus antepasados. (II Reyes 23, 32)
Hizo lo que es malo a los ojos del Señor, igual que sus antepasados. (II Reyes 23, 37)