Encontrados 102 resultados para: atención

  • Escúchenme, grandes del pueblo, y ustedes, jefes de la asamblea, préstenme atención. (Eclesiástico 33, 19)

  • A no ser que los envíe el Altísimo en una visita, no les prestes ninguna atención. (Eclesiástico 34, 6)

  • Lo mismo pasa con el herrero, sentado junto al yunque, con la atención fija en el hierro que forja: el vaho del fuego derrite su carne y él se debate con el calor de la fragua; el ruido del martillo ensordece sus oídos y sus ojos están fijos en el modelo del objeto; pone todo su empeño en acabar sus obras y se desvela por dejarlas bien terminadas. (Eclesiástico 38, 28)

  • Apenas le presté un poco de atención, la recibí y adquirí una gran enseñanza. (Eclesiástico 51, 16)

  • ¡Escuchen la palabra del Señor, jefes de Sodoma! ¡Presten atención a la instrucción de nuestro Dios, pueblo de Gomorra! (Isaías 1, 10)

  • ¡Tiemblen, pueblos, y espántense; presten atención, regiones lejanas de la tierra! ¡Cíñanse las armas y espántense! ¡Cíñanse las armas y espántense! (Isaías 8, 9)

  • ¡Grita con toda tu voz, Bat Galím, presta atención, Laisa, respóndele, Anatot! (Isaías 10, 30)

  • Si ve gente a caballo, parejas de jinetes, hombres montados en asnos, hombres montados en camellos, que preste atención, mucha atención". (Isaías 21, 7)

  • ¡Acérquense, naciones, para oír; pueblos, presten atención! ¡Escuche la tierra y todo lo que hay en ella, el mundo y todo lo que él produce! (Isaías 34, 1)

  • Que se adelanten, y nos anuncien lo que está por suceder. ¿Qué aconteció en el pasado? Díganlo, y prestaremos atención. O bien, predigan lo que va a venir, para que conozcamos su desenlace. (Isaías 41, 22)

  • Tú has visto muchas cosas, pero sin prestar atención; has abierto los oídos, pero sin escuchar. (Isaías 42, 20)

  • ¡Escúchenme, costas lejanas, presten atención, pueblos remotos! El Señor me llamó desde el seno materno, desde el vientre de mi madre pronunció mi nombre. (Isaías 49, 1)


“Reze pelos infiéis, pelos fervorosos, pelo Papa e por todas as necessidades espirituais e temporais da Santa Igreja, nossa terna mãe. E faça uma oração especial por todos os que trabalham para a salvação das almas e para a glória do nosso Pai celeste.” São Padre Pio de Pietrelcina