Mosaico decorativo

Encontrados 1933 resultados para: Sin

  • Él hizo todas las cosas apropiadas a su tiempo, pero también puso en el corazón del hombre el sentido del tiempo pasado y futuro, sin que el hombre pueda descubrir la obra que hace Dios desde el principio hasta el fin. (Eclesiastés 3, 11)

  • Si caen, uno levanta a su compañero; pero ¡pobre del que está solo y se cae, sin tener a nadie que lo levante! (Eclesiastés 4, 10)

  • Esta riqueza se pierde en un mal negocio, y el hijo que él engendró se queda sin nada. (Eclesiastés 5, 13)

  • A uno Dios le ha dado riquezas, posesiones y honores, y no le falta nada de todo lo que desea. Pero Dios no le permite disfrutar de eso, sino que lo disfruta un extraño. Esto es vanidad y un mal penoso. (Eclesiastés 6, 2)

  • Y aunque ese hombre hubiera vivido dos mil años sin ver en ellos la felicidad, ¿acaso no van todos al mismo sitio? (Eclesiastés 6, 6)

  • Lo mejor es procurar esto sin dejar de lado aquello: el que teme a Dios sabe unir las dos cosas. (Eclesiastés 7, 18)

  • No hay un hombre justo sobre la tierra que haga el bien sin pecar jamás. (Eclesiastés 7, 20)

  • Pero esto es lo que todavía busco, sin haberlo encontrado: He logrado encontrar a un hombre entre mil, pero entre todas las mujeres no hallé ni una sola. (Eclesiastés 7, 28)

  • El pecador que hace cien veces el mal puede, a pesar de todo, vivir largo tiempo. Sin embargo, yo sé muy bien que la felicidad es para los que temen a Dios, porque ellos sienten temor en su presencia. (Eclesiastés 8, 12)

  • Cuando me dediqué a conocer la sabiduría y a ver la tarea que se realiza bajo el sol, sin que los ojos se entreguen al sueño ni de día ni de noche, (Eclesiastés 8, 16)

  • Y sin que yo me diera cuenta, me encontré en la carroza con mi príncipe. (Cantar 6, 12)

  • ¡Ah, si tú fueras mi hermano, criado en los pechos de mi madre! Al encontrarte por la calle podría besarte, sin que la gente me despreciara. (Cantar 8, 1)


"Onde não há obediência, não há virtude. Onde não há virtude, não há bem, não há amor; e onde não há amor, não há Deus; e sem Deus não se chega ao Paraíso." São Padre Pio de Pietrelcina