Mosaico decorativo

Encontrados 24281 resultados para: Re

  • Hubo un tiempo en que yo vivía sin Ley, pero al llegar el precepto, tomó vida el pecado, (Romanos 7, 9)

  • y yo, en cambio, morí. Así resultó que el mandamiento que debía darme la vida, me llevó a la muerte. (Romanos 7, 10)

  • Porque el pecado, aprovechando la oportunidad que le daba el precepto, me sedujo y, por medio del precepto, me causó la muerte. (Romanos 7, 11)

  • De manera que la Ley es santa, como es santo, justo y bueno el precepto. (Romanos 7, 12)

  • ¿Pero es posible que lo bueno me cause la muerte? ¡De ningún modo! Lo que pasa es que el pecado, a fin de mostrarse como tal, se valió de algo bueno para causarme la muerte, y así el pecado, por medio del precepto, llega a la plenitud de su malicia. (Romanos 7, 13)

  • Y ni siquiera entiendo lo que hago, porque no hago lo que quiero sino lo que aborrezco. (Romanos 7, 15)

  • Pero si hago lo que no quiero, con eso reconozco que la Ley es buena. (Romanos 7, 16)

  • Pero entonces, no soy yo quien hace eso, sino el pecado que reside en mí, (Romanos 7, 17)

  • porque sé que nada bueno hay en mí, es decir, en mi carne. En efecto, el deseo de hacer el bien está a mi alcance, pero no el realizarlo. (Romanos 7, 18)

  • Pero cuando hago lo que no quiero, no soy yo quien lo hace, sino el pecado que reside en mí. (Romanos 7, 20)

  • De esa manera, vengo a descubrir esta ley: queriendo hacer el bien, se me presenta el mal. (Romanos 7, 21)

  • Porque de acuerdo con el hombre interior, me complazco en la Ley de Dios, (Romanos 7, 22)


"Subamos sem nos cansarmos, sob a celeste vista do Salvador." São Padre Pio de Pietrelcina